Especialistas de Red Hat explican cómo los países de la región pueden lograr una gestión más eficiente, basada en datos, con la implementación de iniciativas de modernización y digitalización.

Con el avance de la tecnología, especialmente de la inteligencia artificial, los ciudadanos exigen un acceso rápido a la información, experiencias interactivas y una resolución eficiente de problemas. En este contexto, ha ganado protagonismo un concepto relativamente nuevo: los gobiernos inteligentes.

En América Latina, varios países buscan avanzar en esta dirección, implementando soluciones y aplicaciones inteligentes para capturar y procesar datos, transformándolos en activos importantes para la toma de decisiones. Estos gobiernos buscan implementar políticas basadas en datos y evidencias, anticipando y resolviendo las demandas de la sociedad y promoviendo un entorno empresarial competitivo.

El gobierno chileno, por ejemplo, ha invertido en inteligencia artificial para desarrollar software que permite analizar políticas de beneficios fiscales. En Colombia, una plataforma ayuda a visualizar y analizar datos sobre la pandemia del COVID-19 y su impacto en diversos sectores. En Uruguay, un modelo simula la operación de un sistema de energía eléctrica para planificar inversiones.

«Tener una estrategia inteligente basada en datos es la base para desarrollar negocios sostenibles, ya sea en el sector público o privado. A medida que los servicios gubernamentales digitales se vuelven indispensables, es esencial que los gobiernos inviertan en soluciones que respalden el desarrollo y el mantenimiento de aplicaciones resilientes y robustas», afirma Paulo Bonucci, SVP y General Manager para América Latina de Red Hat.

Tecnologías como la inteligencia artificial, el análisis de datos o el blockchain son útiles para desarrollar soluciones que impulsen la digitalización de las instituciones públicas y aporten un impacto social positivo. Según el Banco Mundial, el uso de herramientas digitales puede ayudar a reducir la proporción del PIB de América Latina que se pierde por ineficiencias en el gasto público.

El código abierto como respuesta

Uno de los principales caminos para fomentar gobiernos inteligentes es la adopción de herramientas efectivas, capaces de soportar las necesidades actuales y futuras de creación y modernización de aplicaciones. Las soluciones de código abierto ofrecen flexibilidad, escalabilidad y resiliencia mientras mantienen altos estándares de seguridad.

Una encuesta de Red Hat mostró que el 69% de los ejecutivos de TI de gobiernos espera aumentar el uso de software de código abierto para tecnologías emergentes en los próximos años. «La gran diferencia del open source es la libertad de elección. Las soluciones, además de ofrecer una base confiable, permiten la integración de nuevas tecnologías, como la IA, con tecnologías heredadas -lo cual es esencial cuando hablamos de gobiernos- para permitir la innovación» , afirma Ezequiel Picardo, country manager en Red Hat Chile y Perú.

Plataformas como Red Hat OpenShift AI ayudan a los gobiernos a avanzar en su transformación. «Red Hat OpenShift AI es una plataforma MLOps flexible y escalable con herramientas para crear, implementar y administrar aplicaciones utilizando inteligencia artificial», explica Thiago Araki, director senior de tecnología para América Latina de Red Hat.

La IA contribuye desde el análisis de datos y la prevención del fraude hasta la investigación médica. También ayuda en la respuesta de emergencia, el monitoreo ambiental, la gestión del tráfico y la vigilancia policial predictiva. Con un enorme potencial para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos, la IA ha sido la base de gobiernos inteligentes y debería seguir siéndolo en los próximos años.

«OpenShift AI hace posible la preparación, adquisición y capacitación de datos, ajuste y entrega de modelos. De esta manera, contribuye al avance de los gobiernos inteligentes que necesitan una curación efectiva de la información y una plataforma consistente para realizar pruebas e implementarla de forma segura», concluye Thiago Araki.

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