BlackBerry descansa en paz

 BlackBerry descansa en paz

¿Cuántas veces puede (o debe) morir y revivir una empresa para que digamos que ya tuvimos suficiente? La industria tecnológica nos ha dado ejemplos de productos o compañías que sufren golpes potencialmente mortales cuando se encuentran en la cresta de la ola, pero logran mantenerse a flote o reaparecer tras un tiempo en el ostracismo. Tal vez sean los menos, pero existen. Sin embargo, lo de BlackBerry es un verdadero caso de estudio porque ha roto todos los esquemas.

Es que BlackBerry ha vuelto a morir. Y no hablamos de BlackBerry Limited, la empresa canadiense que alguna vez conocimos como Research in Motion, sino de sus smartphones. En los últimos días, OnwardMobility, la empresa que tenía los derechos para fabricar y lanzar móviles BlackBerry, anunció su cierre; y así se fue por la tubería un intento más por reflotar la marca que alguna vez dominó el mercado de teléfonos inteligentes, pero que cayó en desgracia más por caprichos propios que por falta de oportunidades. Y ojalá haya sido el último.

Hoy en día ya no existen motivos para seguir tratando de salvar algo que ha demostrado ser insalvable, y si mañana aparece otra empresa que pretende triunfar donde TCL, BB Merah Putih y OnwardMobility han fallado, simplemente será porque no han comprendido cómo ha evolucionado la industria.

Además, está claro que ya ni siquiera BlackBerry Limited quiere seguir asociada a su vieja historia como fabricantes de teléfonos. Lo de OnwardMobility termina siendo otra prueba cabal —como si hicieran falta más— de cómo los canadienses han decidido soltar el pasado y dejar de lamentarse por la gloria perdida. Después de todo, bajo la conducción de John Chen han encontrado un espacio que les ha servido como una muy exitosa vía de escape: la ciberseguridad corporativa y los servicios de software.

Entonces, si puedes ser líder en otra industria, qué sentido tiene seguir atado al negocio donde has perdido todo el terreno que supiste tener y en el que nadie te recuerda por tus éxitos, sino por tu estrepitoso fracaso. Creo que, finalmente, la exRIM lo ha entendido así. Le ha llevado tiempo, pero es un paso en la dirección correcta.

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