Hace unos años, la gestión de inventario implicaba portapapeles, recuentos manuales y hojas de cálculo interminables. Y aunque esas sesiones maratónicas fomentaban la camaradería del equipo, representan un enfoque poco eficiente. El panorama actual ha evolucionado drásticamente; sin embargo, muchos aún operan con una lógica predigital.
El costo oculto de la inexactitud del inventario puede ser un dolor de cabeza aún presente. Y esto va más allá que una simple discrepancia entre los recuentos físicos y los registros del sistema. Hablamos de un efecto dominó que afecta a todos los aspectos de las operaciones minoristas.
«Esto va desde las oportunidades de venta perdidas, confianza del cliente comprometida e ineficiencia operativa hasta restricciones de capital y fallas del omnicanal. Con lo cual, la tecnología está impulsando un nuevo paradigma, haciendo que la precisión de inventario no sólo sea posible sino práctica», explica Ignacio Orellana, CEO de Sistemo.
Hace veinte años, lograr una precisión del 95% requería esfuerzos titánicos y una importante inversión en mano de obra. Hoy en día, la tecnología RFID moderna, combinada con plataformas inteligentes puede ofrecer una precisión del 98-99% y, al mismo tiempo, no requerir tanta mano de obra.
«Sistemas RFID de techo permiten que los lectores proporcionen visibilidad continua del inventario, actualizando automáticamente los niveles de existencias sin intervención humana. Estos sistemas, además, proporcionan datos de inventario casi en tiempo real, lo que permite activar la reposición dinámicamente y verificar al instante las existencias», menciona Orellana.
Asimismo, el RFID portátil, más asequible y flexible que los sistemas fijos, puede escanear cientos de artículos por segundo, lo que facilita la realización de inventarios diarios completos incluso en tiendas de gran formato. Todo esto en horas o incluso minutos.
«La inteligencia artificial también hace lo suyo, al proveer análisis predictivo mediante sus algoritmos de aprendizaje automático que ahora identifican discrepancias de inventario antes de que se conviertan en problemas, reconociendo patrones que sugieren robo, errores de procesamiento o problemas de comercialización.
¿Inversión o gasto?
Lejos de ser una moda pasajera, la puesta en marcha de tecnologías como RFID constituyen un cambio paradigmático. Por ende, al hablar de gasto o inversión, la respuesta es contundente.
«Obtener precisión en el inventario entrega una ventaja competitiva crítica. Los beneficios provienen tanto de mejoras operativas como de experiencias mejoradas del cliente: flujos de trabajo optimizados, con colaboradores que siguen rutas de recogida y colocación según las ubicaciones en tiempo real; asignación de tareas inteligentes, con priorización automatizada; reposición fluida, con abastecidos sin exceso; reposición proactiva, con capacidad constante y precisa; y una excelencia omnicanal, con la visibilidad confiable a nivel de artículo», recalca Orellana.
En relación a los clientes, hay una facilidad de búsqueda mejorada para localizar artículos rápidamente o recibir asistencia inmediata, con datos de inventario en tiempo real que brindan interacciones de servicio más valiosas.
«De cara al futuro, presenciamos el surgimiento de sistemas de inventario inteligentes, con soluciones que no sólo rastrean los productos, sino que también comprenden el contexto. En un mundo con infinitas opciones de compra, los minoristas que puedan decir con confianza «sí, lo tenemos» y cumplir esa promesa serán los que ganen la lealtad del cliente y el liderazgo del mercado», sentencia Orellana.
Las compañías que prosperarán en esta nueva era son aquellas que reconocen que la precisión del inventario no es solo una necesidad financiera. Es la base de las experiencias fluidas y sin fricciones que los clientes demandan cada vez más.






