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Las contraseñas más usadas de 2022 son tan malas como de costumbre

 Las contraseñas más usadas de 2022 son tan malas como de costumbre

El listado de contraseñas más usadas de 2022 que acaba de publicar Nordpass confirma que la mayoría de los usuarios seguimos incumpliendo las normas básicas para su creación y mantenimiento.

Aunque hay que reconocer que las contraseñas son un método de seguridad poco atractivo para el usuario, siguen siendo el método de autenticación preferente para acceder a los servicios de Internet o loguearse ante sistemas operativos, aplicaciones, juegos y todo tipo de máquinas.

Y no parece que estemos concienciados de ello a la luz del listado que ha elaborado la compañía especializada en gestores de contraseñas y que se confecciona mediante el análisis de las grandes violaciones de datos que se producen cada año en los ataques a servicios masivos. El resultado, como verás, no es bueno.

Las contraseñas más usadas de 2022

La lista de las peores más usadas es lamentable, se repite año a año y confirman que somos un chollo para los ciberdelincuentes que ni siquiera tienen que emplear métodos avanzados de hacking.

La mayoría de las más usadas, viejas conocidas como «123456», «111111», «qwerty» o «password», tardan menos de un segundo es descifrarse lanzando un comando que compruebe las más usadas. Y ni siquiera ello, porque con la simple prueba obtendrían acceso a las cuentas. La lista mundial no tiene desperdicio:

Cómo crear contraseñas fuertes

Se lo ponemos muy fácil a los ciberdelincuentes. Los usuarios somos «vagos» por naturaleza o despreocupados a pesar de lo mucho que nos jugamos al dejar al descubierto nuestra vida digital que abarca tanto a cuestiones profesionales como personales. Y financieras… Las más buscadas por motivos obvios.

La recomendación es la de costumbre. Debemos hacer un esfuerzo en su creación con normas básicas que se incluyen en cualquier manual de ciberseguridad e indican lo que hay y lo que no hay que hacer a la hora de crear y usar las contraseñas. Las volvemos a recordar:

  • No usar palabras típicas o números comunes.
  • No usar nombres personales, de mascotas o fechas de nacimiento.
  • Combinar mayúsculas y minúsculas.
  • Combinar números con letras.
  • Añadir caracteres especiales.
  • Alargar el término con el mayor número de dígitos.
  • No utilizar la misma contraseña en todos los sitios.
  • Especialmente, usar contraseñas específicas y lo más fuertes posibles para banca y sitios de compra on-line donde exponemos nuestra información financiera.
  • Mantener la contraseña a salvo de cualquier tercero.
  • No revelar nunca la contraseña a nadie. Tampoco en supuestas peticiones oficiales desde correos electrónicos o mensajes de servicios de mensajería ya que suelen ser ataques de phishing que suplantan su identidad.
  • Variar el nombre de usuario y el correo electrónico.
  • Reforzar el uso de las contraseñas siempre que estén disponibles funciones como la doble autenticación (2FA) o sistemas biométricos, sensores de huellas o reconocimiento facial.
  • Limpiar cuentas en línea que no usemos como tarea regular de mantenimiento.
  • Comprueba si tus contraseñas están hackeadas. Have I Been Pwned es un buen lugar donde mirar.

Gestores de contraseñas

Es casi imposible para un humano internauta manejar con seguridad las credenciales para acceder a las centenares de cuentas que seguramente estemos suscritos. Hay un grupo de aplicaciones que son de gran ayuda. Básicamente, este tipo de software reduce los errores humanos en el manejo de las contraseñas, ya que automatiza el proceso de generación y de acceso a los sitios web y servicios.

Por supuesto, las contraseñas creadas por estos gestores son altamente seguras cumpliendo las normas estándar en tamaño y complejidad. También ayudan contra los ataques de phishing al identificar de forma inmediata los caracteres procedentes de otros alfabetos y añaden una enorme ventaja: solo necesitamos recordar una contraseña maestra y el gestor hará el resto.

Seguro que te suenan aplicaciones como la renombrada LastPass y otras comerciales y/o de pago, pero desde nuestra sección de prácticos te propusimos en su día estas cinco soluciones de código abierto y totalmente gratuitas que gustó mucho a nuestros usuarios. La gran ventaja de los administradores de código abierto es la posibilidad de auditar el software y mantener las credenciales bajo tu control, instalando y auto hospedándolas en nuestra propia máquina. Te recordamos los más interesantes:

KeePass. Es el ‘abuelo’ entre los gestores de contraseñas de código abierto y existe desde los días de Windows XP. KeePass almacena las contraseñas en una base de datos cifrada a la que puedes acceder mediante una contraseña o clave digital. Puede importar y exportar contraseñas en una amplia variedad de formatos.

Bitwarden. Especialmente destinada a usuarios de LastPass que buscan una alternativa más transparente, funciona como un servicio web al que puedes acceder desde cualquier navegador de escritorio, mientras que para Android e iOS cuenta con sus respectivas apps móviles. Bitwarden puede compartir contraseñas y tiene acceso seguro con autenticación multifactor y registros de auditoría.

Passbolt. Un administrador de contraseñas autohospedado diseñado específicamente para equipos de trabajo. Se integra con herramientas de colaboración en línea como navegadores, correo electrónico o clientes de chat. Puedes autohospedar el programa en tus propios servidores para mantener un control completo de los datos, aunque equipos sin experiencia o infraestructura pueden usar una versión en nube que los aloja en los servidores de la compañía.

Psono. Psono es otra opción para los equipos que buscan software de gestión de contraseñas empresariales de código abierto. Esta es una solución autohospedada que ofrece un atractivo cliente basado en web escrito en Python, con código fuente disponible bajo la licencia Apache 2.0.

Teampass. Un administrador orientado a equipos con un modo base fuera de línea que nos gusta, donde exporta sus elementos a un archivo cifrado que puede usarse en ubicaciones sin conexión a Internet. Teampass no es la aplicación más bonita del mundo, pero el diseño es tremendamente y se puede definir rápidamente roles, privilegios de usuario y acceso a carpetas.

Gestores en los navegadores

Si no quieres usar gestores de terceros, otra opción es usar los administradores de contraseñas de los propios navegadores. Chrome, el líder del segmento, ha mejorado su funcionamiento y capacidad considerablemente en las últimas versiones incluyendo funciones que ofrecen los especializados de arriba, como la detección de contraseñas vulneradas, el aviso cuando crees alguna débil o una edición de la misma muy sencilla en el propio gestor.

El gestor las almacena de manera segura, permite su gestión en chrome://settings/passwords y las usa para completar los campos de usuario y contraseña la próxima vez que visites un sitio web. Muy similar a lo que ha ido haciendo Mozilla para Firefox con su ‘Password Manager’ que es uno de las mejores en navegadores web. El nuevo Edge de Microsoft basado en Chromium también cuenta con su propio gestor que ofrece lo más básico de un gestor dedicado.

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