La mayoría de las personas sitúan los televisores de gran tamaño en el salón, y televisores de medio tamaño en las habitaciones, pero podríamos no acertar con el lugar adecuado y con ello no solo acortar la vida útil del dispositivo, sino también afectar a nuestra propia salud.

Pues bien, si por alguna circunstancia has colocado el televisor encima de la chimenea o encima de cualquier dispositivo que emita calor, ya estarías acortando su ciclo de vida en bastantes años.

Y es que según un informe de CNET, comentan que situar la televisión encima de una chimenea o de fuentes de calor, es el peor lugar de toda la casa.

Por otra parte, también destacan que a la hora de colocar la televisión en el salón o en la habitación debemos evitar que esté demasiado alta, sea en un mueble o colgada de la pared, dado que eso puede provocar tensión en el cuello.

No obstante, según la Administración de Salud y Seguridad Ocupacional del Departamento de Trabajo de los Estados Unidos, recomiendan que las personas miren al televisor hacia abajo, y no hacia arriba.

Otro problema es situar la televisión de tal forma que no esté justo enfrente de nuestra vista, lo que podría afectar a la calidad de visionado de las imágenes, y la solución en este caso sería encontrar un soporte adecuado que se podría montar en la pared.

El lugar perfecto para colocar la televisión

Pues bien, según el citado informe, el televisor debe colocarse en una sala que no sea susceptible a mucha luz solar de las ventanas dado que eso podría causar deslumbramiento. Por otra parte, la televisión debe estar a media altura y nunca demasiado alta.

No obstante, la empresa de muebles Bassett Furniture concreta que si nuestra televisión tiene una pantalla de 26 pulgadas debe situarse a 1,5 m de distancia de nuestro lugar de visionado y si tiene una pantalla de 40 pulgadas o más debemos situarla a una distancia de al menos 2,5 m.

De esta forma, deberías echar un vistazo a la situación de tus televisores en el hogar no sea que alguno esté situado en un lugar que no solo acorte su vida útil, sino que también pueda acabar siendo perjudicial para la salud.