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¿Chile puede sumarse a la ola?: desafíos y oportunidades para la robótica logística en 2026

La tecnología, en todas sus formas y variaciones, está transformando lo que toca. Como si se tratase de un pulpo, uno de sus brazos ejecutores es la robótica. Particularmente en la logística, se está encargando de muchas tareas, pero principalmente consolidando la clasificación, el transporte, la selección y el empaque de mercancías.

A diferencia de la automatización tradicional, los robots de almacén utilizan inteligencia artificial y sensores, generando datos en tiempo real para la toma de decisiones informadas, rápidas e inteligentes. Una de sus funciones fundamentales es la manipulación de materiales para levantar y gestionar el inventario, optimizando las operaciones y la carga pesada.

«Los sistemas robóticos están impulsando almacenes más resilientes, eficientes, productivos y seguros. Más allá de la velocidad que entregan, hablamos de mayor precisión en el inventario y de una reducción significativa de los costos operativos. Sin duda, su adopción está dando forma a organizaciones más escalables, que utilizan mejor el espacio disponible y reducen la presión física sobre los colaboradores», explica Ignacio Orellana, CEO de Sistemo. 

Son una combinación de hardware y software inteligente, recopilando datos de su entorno, para luego procesar y actuar al instante. Un ejemplo son los Robots Móviles Autónomos (AMR, por sus siglas en inglés), los cuales usan cámaras, sistemas de visión y mapas para sortear obstáculos y convivir de manera segura con personas.

«En un contexto nacional desafiante por la escasez de mano de obra, el costo laboral al alza y la próxima reducción de una hora de la jornada laboral a partir de abril, los sistemas robóticos aumentan las capacidades de producción, reducen los errores y facilitan el procesamiento de pedidos sin depender de grandes dotaciones», menciona Orellana.

Así, por ejemplo, mejora el rendimiento durante las temporadas de «hot sale», garantizando un ritmo constante, reduciendo retrasos, devoluciones y errores de despacho, mejorando directamente en la satisfacción del cliente.

«Los robots se están encargando de levantar objetos pesados, transitando zonas potencialmente peligrosas. Por ende, permite retirar a las personas de funciones de alto riesgo, reduciendo la tensión física y las lesiones. En la minería está pasando algo parecido, ya que están sacando a los colaboradores de zonas complejas. De esta manera, los equipos logran centrarse en tareas más seguras y especializadas, mientras supervisan y gestionan los flujos de trabajo robóticos en lugar de arriesgarse a sufrir lesiones», menciona el ejecutivo.

Desafíos y oportunidades

Implementar proyectos de automatización robótica en centros de distribución implica costos en hardware, configuración, licenciamiento de software especializado y, en muchos casos, en modificaciones de infraestructura y layout del centro de distribución. Si bien las pequeñas empresas pueden tener dificultades para afrontar estas inversiones, a largo plazo se optimiza la gestión operativa, minimizando el consumo de energía, los errores operacionales y el tiempo de inactividad causado por errores humanos o fatiga. «Menos errores se traducen en menos retrabajo, mejor productividad y mayor producción», recalca Orellana. 

Pese a lo anterior, la barrera financiera sigue siendo un obstáculo importante. Un presupuesto cuidadoso y una implementación gradual ayuda a gestionar los costos y justificar las inversiones a largo plazo. 

En esto, otro de los retos tiene que ver con lograr que los nuevos robots funcionen con los sistemas de gestión, los flujos de datos y los procesos operativos actuales. Los sistemas incompatibles pueden interrumpir la operación, causar retrasos o crear silos de datos. Una planificación, la estandarización y las plataformas compatibles con API ayudan a las empresas a evitar errores y a garantizar una adopción fluida de la robótica en sus flujos de trabajo existentes.

«La adaptación de la fuerza laboral es muy importante también. Los colaboradores necesitan apoyo cuando nuevos robots entran en el entorno laboral, ya que algunos temen perder su trabajo o se sienten inseguros al cambiar de rol. Hay que ofrecer capacitaciones y comunicación transparente, dejando claro que estos sistemas liberan al personal para que puedan realizar trabajos de mayor valor», enfatiza Orellana.

Los robots móviles autónomos de última generación ofrecen una colaboración segura con los humanos, adaptándose a la complejidad de los almacenes. Estos sistemas ajustan sus rutas, detectan obstrucciones y optimizan tareas sin necesidad de supervisión. Además, contribuyen a optimizar el espacio, al liberar espacio vertical no utilizado y ahorrar espacio en planta, reduciendo así la dependencia del trabajo humano.

La adopción de la robótica de almacén confiere a las empresas mayor velocidad, flexibilidad y control. La inversión actual en automatización inteligente posiciona a las compañías para gestionar la demanda futura y optimizar sus flujos de trabajo. Esto permite a los equipos escalar, adaptarse y mantener su competitividad dentro de las cadenas de suministro modernas.

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