- En medio del aumento sostenido en los costos de traslado, surgen alternativas como el trabajo remoto y la gestión online de documentos para reducir gastos.
El alza sostenida de los combustibles dejó de ser una noticia coyuntural para convertirse en un factor estructural que impacta directamente tanto el bolsillo de las personas como la operación de las empresas. Hoy, cada traslado diario —ya sea al trabajo, a una notaría o a una oficina pública— implica un costo mayor: menos visible en las cifras macroeconómicas, pero claramente perceptible en la economía doméstica.
En este contexto, el debate sobre el teletrabajo vuelve a tomar relevancia, ya no como una medida excepcional —como ocurrió durante la pandemia—, sino como una alternativa vinculada a la eficiencia económica y la organización del trabajo. “Si uno revisa las razones por las que millones de personas se movilizan cada día, una de las principales sigue siendo cumplir funciones que, en muchos casos, podrían realizarse de manera remota”, afirma Christian Rodiek, CEO de FirmaVirtual.
Plantear que tanto el sector público como el privado evalúen el retorno al teletrabajo —al menos en aquellas funciones donde sea viable— constituye una discusión que trasciende el ámbito laboral y se vincula con el actual escenario de presión inflacionaria.
La reducción de los traslados se asocia con un menor gasto en combustible y una disminución del tiempo destinado a la congestión. En este contexto, también adquiere relevancia la digitalización de los trámites. “Durante años, acciones como firmar contratos y otros documentos implicaron desplazamientos físicos, filas y tiempos de espera. Hoy, sin embargo, la tecnología permite que estos procesos se realicen completamente en línea, con los mismos estándares de seguridad jurídica”, explica Christian Rodiek.
En este punto, distintas plataformas de firma electrónica han evidenciado que es posible reducir una parte relevante de estos traslados, los que, acumulados día a día, representan un costo significativo.
Además, algunas soluciones digitales de firma electrónica operan en pesos, como es el caso de FirmaVirtual. “Esto significa que, en un contexto inflacionario, no solo permiten ahorrar costos indirectos asociados al traslado, sino que además mantienen su valor sin reajustes automáticos, volviéndose proporcionalmente más accesibles frente a otros servicios”, asegura Rodiek.
En este escenario, la digitalización se posiciona como una herramienta vinculada tanto a la modernización como a la gestión de costos. “La discusión, entonces, no es si avanzar o no en esta dirección, sino con qué velocidad. Volver a impulsar el teletrabajo, reducir la presencialidad a lo estrictamente necesario y digitalizar los procesos emerge como una respuesta racional frente a un contexto económico exigente”, establece el ejecutivo.






