Cuando el presupuesto se ajusta, postergar el cambio de neumáticos puede parecer una manera de ahorrar. Sin embargo, seguir circulando con unidades que requieren reemplazo o ignorar señales de deterioro puede transformar un gasto planificado en un imprevisto, además de reducir la seguridad de quienes viajan en el vehículo.
El costo no se limita a comprar un neumático nuevo. Una presión de inflado incorrecta puede afectar el consumo de combustible y acelerar el desgaste, mientras que problemas de alineación pueden hacer que una parte de la banda de rodadura se deteriore antes que el resto. Si estas condiciones no se corrigen, también pueden reducir la duración del siguiente juego de neumáticos.
“El ahorro comienza con el mantenimiento y con una evaluación oportuna. Si un neumático se está desgastando de manera irregular, es importante identificar la causa. Cambiarlo sin revisar la presión, la alineación o el estado de la suspensión puede hacer que el problema se repita”, explica Miguel Ángel Alvarado, Ingeniero de Ventas Senior de Bridgestone Chile.
Los gastos que pueden pasar inadvertidos
Uno de los factores que conviene controlar es la presión. Circular con menos aire del recomendado puede aumentar la resistencia al rodamiento y el gasto de combustible. Por eso, la referencia debe ser siempre la indicada por el fabricante del vehículo, disponible en el manual o en la etiqueta correspondiente.
El desgaste irregular también merece atención. Diferencias marcadas entre el centro y los bordes, o entre un costado y otro del neumático, pueden advertir problemas que requieren una revisión técnica. Ignorarlos puede obligar a reemplazar el neumático antes de lo previsto y dejar sin resolver la condición que originó el deterioro.
A esto se suma el riesgo de continuar circulando con daños. Un bulto, un corte profundo o una pérdida recurrente de presión requieren evaluación profesional. Si un neumático pierde aire y se sigue utilizando, pueden producirse daños adicionales en su estructura y en la llanta, además de comprometer el control del vehículo.
La pérdida de desempeño también tiene un costo
A medida que disminuye la profundidad de los surcos, se reduce la capacidad del neumático para evacuar agua. Esto puede afectar la adherencia sobre pavimento mojado y aumentar el riesgo de perder el control en condiciones exigentes.
“Que el vehículo todavía pueda circular no significa que sus neumáticos estén en condiciones adecuadas. La pérdida de desempeño puede hacerse evidente cuando más se necesita una buena respuesta, como ante una frenada imprevista o al encontrar agua en la calzada”, señala Alvarado.
Para anticiparse, Bridgestone recomienda revisar periódicamente la presión con los neumáticos fríos, observar el desgaste en toda la banda de rodadura y solicitar una inspección ante vibraciones nuevas, daños visibles o pérdidas de aire. La rotación, alineación y balanceo deben realizarse según las recomendaciones del fabricante y la evaluación del especialista.
Planificar el reemplazo a partir del estado real de los neumáticos permite distribuir mejor los gastos y evitar que una decisión de ahorro termine afectando el presupuesto y la seguridad.






