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El ataque puede durar unas horas y la recuperación puede tardar meses: el costo oculto del ciberataque en las empresas chilenas

Octubre es reconocido internacionalmente como el Mes de la Concientización sobre la Ciberseguridad, una iniciativa que en Chile además tiene respaldo legal. Desde 2018, la Ley N° 21.113 declara octubre como el «Mes Nacional de la Ciberseguridad», con el propósito de promover la ciberseguridad y realizar ejercicios nacionales relacionados con ella.

En ese contexto, la conversación sobre qué ocurre después de un ciberataque —y no solo cómo evitarlo— cobra especial relevancia.

Chile se encuentra entre los mercados latinoamericanos más expuestos a ciberamenazas. Según el informe Think Ahead [i]de la firma de ciberseguridad SEK, durante 2025 el país registró cerca de 8,8 billones de intentos de ciberataque, situándose entre los países más atacados de la región. Check Point Research[ii], por su parte, situó a América Latina como la región con mayor volumen medio de ataques, con más de 3.100 intentos semanales por organización, frente a unos 1.600 en Europa y 1.400 en Estados Unidos.

Más allá del volumen de ataques, lo relevante para las empresas es su impacto sobre la continuidad del negocio. Un incidente puede obligar a desconectar sistemas, interrumpir procesos críticos, impedir el acceso a información o paralizar temporalmente la actividad. Y, una vez contenida la amenaza, comienza igualmente otra fase compleja: reconstruir lo ocurrido y cuantificar sus consecuencias.

«Cuando ocurre un ciberataque, la atención se concentra lógicamente en contener el incidente. Pero la verdadera prueba para una empresa llega justo después: determinar cuánto tiempo estuvo afectada su operación, qué sistemas o información se vieron comprometidos, qué costes tuvo la recuperación y que impacto tuvo todo ello sobre el negocio. Para poder sustentar una reclamación, es necesario reconstruir técnicamente lo sucedido y documentarlo desde el primer momento», señala Enrique Irurre, Director de la especialidad de Pérdidas por Paralización y Ciberriesgo de Globaim, firma internacional de asesoría técnica en siniestros que trabaja del lado del asegurado.

Recuperación como variable crítica

De acuerdo con el estudio «Percepción de Riesgos Empresariales 2026»[iii], elaborado por la Asociación de Auditores Externos de Chile (AE Chile) junto a la Facultad de Administración y Economía de la Universidad Diego Portales (FAE UDP), la ciberseguridad lidera hoy la agenda de riesgos del empresariado chileno, con un 45,9% de las menciones, llegando a un 69,7% en el caso de la Banca, Seguros e Instituciones Financieras. El mismo estudio revela una brecha crítica: solo el 38% de las empresas afectadas contaba con políticas formales para enfrentar un ciberataque.

En este escenario, para Irurre, un error frecuente de las empresas radica en no estar preparadas para gestionar técnicamente la reclamación posterior. «Muchas compañías contratan buenas pólizas, pero nunca simulan qué pasa el día después. En lo referente a la reclamación que tendrán que hacer ante el seguro, no saben qué información preservar, qué decisiones están permitidas y cubiertas dentro de su contrato, ni cómo documentar la interrupción del negocio desde la primera hora. Lo prioritario, por supuesto, es salir del ataque cuanto antes, pero es importante ir documentando desde un inicio las medidas adoptadas, los sistemas que se han visto comprometidos, el tiempo que han permanecido inaccesibles y cómo ha impactado en la operación. Hacerlo facilita una resolución rápida del siniestro y evita que se convierta en un proceso largo y costoso para para la organización», explica.

En esa línea, el experto indica que el contar con un aliado para preparar, cuantificar y sustentar técnicamente a las empresas sus reclamaciones ante siniestros complejos —incluidos los derivados de incidentes cibernéticos—, es fundamental.

«Luego de un ataque, es importante que las empresas puedan concentrarse en sus clientes y en volver a dar continuidad a la operación. Por eso, desde Globaim trabajamos del lado del asegurado, como complemento del bróker de seguros, aportando la profundidad técnica necesaria para documentar, cuantificar y sustentar adecuadamente las pérdidas. Prestamos mucha atención al nexo causal entre el incidente y las pérdidas consecuenciales, algo que, en el caso de ciberataques, puede no ser tan sencillo u obvio como en otros tipos de siniestro. De esta manera, cuando llega el momento de gestionar la reclamación con las aseguradoras, existe información clara, evidencia suficiente y argumentos sólidos que contribuyen a agilizar el proceso y facilitar la recuperación de la actividad lo más rápido posible», cierra el ejecutivo.

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