El legendario estudio japonés fue reconocido por su contribución a la comunicación y las humanidades. Kenichi Yoda recibió el galardón en España, mientras que la princesa Leonor recordó cómo las películas de Ghibli marcaron su infancia.
Studio Ghibli sumó un nuevo reconocimiento internacional a su trayectoria. El estudio japonés recibió el Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades 2026 durante una ceremonia celebrada el viernes 23 de octubre en el Teatro Campoamor de Oviedo, España. El galardón reconoce el impacto cultural de sus películas, caracterizadas por combinar fantasía, sensibilidad, animación artesanal y reflexiones sobre la relación entre las personas y la naturaleza. Kenichi Yoda, presidente y director ejecutivo del estudio, fue el encargado de recibir la distinción en representación de la compañía. Sin embargo, uno de los detalles que más llamó la atención durante el acto fue que Yoda estuvo acompañado por un peluche de Totoro, el entrañable personaje de Mi vecino Totoro que se ha convertido en uno de los símbolos más reconocibles de la animación japonesa.
La Fundación Princesa de Asturias destacó que las producciones de Ghibli han conseguido conectar con distintas generaciones y públicos de todo el mundo, creando historias que trascienden las barreras culturales. Entre los aspectos valorados están su creatividad, el cuidado de la animación dibujada a mano y la manera en que sus películas encuentran belleza en situaciones cotidianas, sin dejar de abordar temas como la empatía, la tolerancia, el respeto por los mayores y la protección del medioambiente. Obras como Mi vecino Totoro, La princesa Mononoke, El viaje de Chihiro y El castillo ambulante muestran la amplitud de un catálogo que combina mundos fantásticos con conflictos profundamente humanos. El reconocimiento también pone en valor la fuerza de sus protagonistas femeninas, que suelen tener un papel decisivo en sus historias y destacan por su valentía, independencia y capacidad para afrontar situaciones complejas.
Durante la ceremonia, la princesa Leonor también compartió un recuerdo personal relacionado con las películas del estudio. La heredera de la Corona española contó que su madre, la reina Letizia, la llevó a ver Ponyo en el acantilado cuando era pequeña, en una salida familiar en la que también estuvo presente su hermana, la infanta Sofía. Leonor recordó que quedó «hipnotizada» por la historia y destacó que las películas de Ghibli han acompañado a ambas desde la infancia, influyendo en su manera de apreciar la animación y sus mensajes. En su intervención, puso énfasis en las protagonistas valientes de estas producciones, el respeto por la naturaleza y la importancia del silencio y la contemplación. Sus palabras reflejaron cómo el trabajo del estudio japonés ha conseguido conectar con espectadores de diferentes edades, no solo por sus personajes y escenarios, sino también por las emociones y las ideas que transmite.
Fundado en 1985 por Hayao Miyazaki, Isao Takahata y el productor Toshio Suzuki, Studio Ghibli se ha consolidado como una de las instituciones más influyentes del cine de animación. Su trayectoria incluye reconocimientos como la Palma de Oro honorífica del Festival de Cannes en 2024 y los premios Óscar obtenidos por El viaje de Chihiro y El chico y la garza. El Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades se suma ahora a esa lista y distingue el aporte del estudio a la cultura internacional. Como parte del reconocimiento, Ghibli recibe una escultura diseñada por Joan Miró, un diploma, una insignia y una dotación económica de 50.000 euros. Más allá del premio, la ceremonia dejó una imagen que resume el cariño que despiertan sus películas: el presidente del estudio subiendo a recibir el galardón con Totoro a su lado, como representante de un universo creativo que continúa conquistando a nuevas generaciones.






