El grupo LATAM implementó en el Aeropuerto Internacional Mataveri en Rapa Nui el primer sistema en Latinoamérica compuesto exclusivamente por equipos de plataforma 100% eléctricos para la atención de sus aeronaves.
Con esta iniciativa, pionera en la región, la operación en tierra del grupo en la isla deja de utilizar equipos a combustión incorporando tractores, remolcadores y puentes de embarque móviles eléctricos. En total, se incorporaron 6 nuevos equipos eléctricos, que reemplazan el 100% de los equipos de apoyo en tierra de LATAM en la isla, lo que permitirá reducir la emisión de gases de combustión y mitigar las emisiones de ruido del aeropuerto.
«Con esta implementación, Rapa Nui se convierte en el primer aeropuerto de Latinoamérica con operación de plataforma 100% eléctrica. Es un avance concreto en nuestra estrategia de descarbonización y demuestra que podemos llevar soluciones más sostenibles incluso a territorios remotos. Rapa Nui es un lugar de enorme valor ambiental y cultural, y eso nos exige operar con el más alto estándar y con una mirada de largo plazo«, señaló Eduardo Bustamante, Subgerente de Aeropuertos Regionales del grupo LATAM.

La implementación del sistema implicó un importante desafío logístico y técnico. Los equipos fueron fabricados en distintos países de Europa, América del Norte y Asia, y trasladados hasta el puerto de Valparaíso para posteriormente ser enviados a la isla. Dado que Rapa Nui no cuenta con un puerto de atraque tradicional para este tipo de carga, la descarga se realizó en mar abierto: los equipos fueron transferidos desde el buque principal a una barcaza que los transportó hasta la isla. Posteriormente, una grúa permitió su movilización hasta el aeropuerto.
Este proceso marca un hito operacional y tecnológico para la región, demostrando que es posible llevar innovación y soluciones sostenibles incluso a uno de los territorios más aislados del planeta.
La iniciativa se enmarca en la estrategia de sostenibilidad del grupo. Con miras a 2030, LATAM definió dos metas centrales en su camino hacia las emisiones netas cero en 2050. La primera es reducir aproximadamente un 6% la intensidad de sus emisiones respecto de 2019, apoyada en tres pilares: la renovación de flota —que permitirá que el 50% de las aeronaves sea de última generación, duplicando la proporción actual—, la eficiencia operacional, impulsada por el uso intensivo de datos, inteligencia artificial y las mejoras incrementales en las operaciones; y la expansión del uso de Combustibles Sostenibles de Aviación (SAF).






