La entrada para asistir a un partido de fútbol podría estar transitando sus últimos años como principal credencial de acceso a los estadios. A medida que la biometría facial avanza en el balompié y pasa a formar parte de la rutina de los grandes clubes, la tecnología deja de ser únicamente una herramienta de control de acceso para abrir camino a una nueva experiencia para el aficionado.
La expectativa es que, próximamente, una única identidad digital validada permita acceder al estadio, autenticar al usuario en las plataformas del club, utilizar beneficios del programa de socios, comprar productos oficiales e incluso realizar pagos mediante reconocimiento facial. En otras palabras, el rostro tiende a convertirse en la principal credencial para vivir toda la experiencia del fútbol.
Este movimiento comienza a tomar forma en el fútbol brasileño a través de Flamengo. Con una afición estimada en cerca de 45 millones de personas, un promedio superior a 55.000 espectadores por partido y encuentros disputados en uno de los estadios más grandes de Sudamérica, el Maracaná, con capacidad para aproximadamente 78.000 personas, el club enfrenta un desafío que va mucho más allá de la venta de entradas: construir una experiencia cada vez más segura, rápida e integrada para millones de aficionados.
Como primer paso de esta estrategia, Flamengo inició, en alianza con VU —empresa especializada en identidad digital, prevención de fraude y ciberseguridad—, la implementación de una plataforma de identidad digital. En esta primera fase, el proyecto está orientado a la creación de una base biométrica propia preparada para más de 3 millones de identidades, estableciendo la infraestructura que sustentará futuras evoluciones de la experiencia digital del aficionado.
«El gran avance consiste en dejar de ver la biometría únicamente como una herramienta de ingreso al estadio. Estamos construyendo una base de confianza para que, en el futuro, la identidad digital pueda reutilizarse en diferentes servicios y experiencias digitales», afirma Sebastián Stranieri, CEO de VU. Ricardo Jorge de Goes Hinrichsen, vicepresidente de Marketing, Embajadas y Consulados, agrega: «VU fue el socio ágil que buscábamos para este proceso».
Uno de los principales diferenciales de la iniciativa es que prepara a Flamengo para administrar su propia base biométrica y de identidad digital, reduciendo gradualmente la dependencia operativa de terceros. La arquitectura fue concebida para que esta identidad pueda, en el futuro, reutilizarse en múltiples servicios e integrar nuevas experiencias digitales dentro y fuera del ámbito deportivo.
En las próximas etapas, la identidad digital podrá habilitar aplicaciones como la autenticación en las plataformas del club, la integración con socios estratégicos, programas de fidelización, la compra de productos oficiales, pagos mediante reconocimiento facial y nuevos servicios digitales, creando una experiencia continua entre el aficionado, el club y su ecosistema de socios.
En la práctica, la propuesta consiste en construir una infraestructura capaz de simplificar la relación del aficionado con el club. Actualmente, un mismo usuario puede necesitar realizar diferentes registros para acceder a distintas plataformas. Con la evolución del proyecto, la expectativa es que la validación se realice una sola vez, permitiendo que esa credencial se reutilice de manera segura en diferentes servicios.
Además del potencial en términos de comodidad, la tecnología refuerza la seguridad en eventos masivos. La identidad digital crea una base preparada para reducir los riesgos de fraude relacionados con la suplantación de identidad, mejorar los procesos de autenticación e incorporar nuevas capas de prevención de fraude a medida que la solución evoluciona.
Según Sebastián, este es apenas el primer paso de una transformación que debería escalar durante los próximos años. Entre las evoluciones previstas se encuentran la integración con socios, nuevos flujos digitales, la autenticación en diferentes servicios y la posibilidad de incorporar pagos mediante reconocimiento facial.
«La industria avanza hacia un modelo en el que la identidad digital será la principal credencial para acceder a servicios, realizar transacciones y vivir experiencias de manera simple y segura. Más que sustituir la entrada física, la tendencia es que una identidad validada concentre diferentes funcionalidades a lo largo de la experiencia del usuario», destaca Sebastián.
Si un Maracaná lleno reúne a cerca de 78.000 personas, el universo de aficionados del Flamengo es casi 600 veces mayor. Construir una base de identidad digital para este público representa uno de los mayores desafíos tecnológicos del deporte y sienta las bases para una de las iniciativas de identidad digital más ambiciosas entre los clubes de América Latina.
La expectativa de VU es que esta infraestructura acompañe la evolución del fútbol durante los próximos años. Así como la entrada de papel dio paso al código QR, la tendencia es que la identidad digital pase a concentrar acceso, autenticación, prevención de fraude, programas de relacionamiento y servicios en una única plataforma basada en la confianza. Para el aficionado, esto podría significar menos registros, menos filas y una experiencia más integrada dentro y fuera del estadio.
Mientras muchas iniciativas de reconocimiento facial en el deporte se concentran en el control de acceso a los estadios, VU apuesta por un enfoque más amplio. La empresa reúne experiencia regional en identidad digital y biometría, flexibilidad para integrarse con diferentes plataformas, capacidad de personalización y experiencia en prevención de fraude para crear una infraestructura que permita transformar la biometría en un activo digital reutilizable, conectando seguridad, autenticación y nuevos servicios a lo largo de la experiencia del aficionado.
Para Sebastián, el futuro del deporte pasa por la creación de una identidad única, segura y reutilizable. «Nuestro objetivo es que, en el futuro, el aficionado pueda validar su identidad una sola vez y utilizarla a lo largo de toda su relación con el club, haciendo que las experiencias sean más simples, seguras y conectadas», concluye.






