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Kia prueba un servicio en el que puedes pedir un vehículo sin conductor a bordo

La compañía surcoreana puso en marcha un programa piloto de transporte compartido con sus furgonetas eléctricas PV5, que pueden desplazarse hasta el lugar solicitado mediante operadores que las conducen a distancia. La iniciativa funciona en Pangyo, Corea del Sur, y busca facilitar la entrega y devolución de vehículos sin necesidad de acudir a una oficina de alquiler.

Imagina solicitar un automóvil desde tu teléfono y que este llegue hasta donde estás, sin que haya una persona sentada al volante durante el trayecto. Esa es la propuesta que Kia está probando en Corea del Sur con un nuevo servicio de vehículos compartidos que utiliza tecnología de conducción remota.

La iniciativa comenzó el 15 de octubre en Pangyo Techno Valley, una zona tecnológica situada en la provincia de Gyeonggi, y fue anunciada oficialmente por la compañía el día 16. El proyecto utiliza las furgonetas eléctricas Kia PV5 y cuenta con la participación de varias empresas y organismos especializados en movilidad.

La prueba se extenderá hasta finales de 2026 y permitirá evaluar el funcionamiento de esta tecnología en condiciones reales. Según lo informado el 19 de octubre por Seoul Economic Daily, el programa forma parte de los esfuerzos para avanzar hacia nuevos modelos de movilidad compartida y facilitar el acceso a vehículos sin depender de puntos fijos de recogida y devolución.

¿Cómo funciona el servicio de Kia?

El sistema combina una aplicación móvil con una tecnología que permite conducir vehículos desde un centro de control remoto a través de redes de telecomunicaciones 4G y 5G.

El proceso comienza cuando un usuario reserva una camioneta mediante una aplicación específica. A continuación, un operador ubicado en una estación de control toma el mando del vehículo y lo conduce a distancia hasta el lugar solicitado, sin necesidad de viajar a bordo.

Una vez que recibe el automóvil, el cliente lo conduce normalmente hasta su destino. Cuando termina de utilizarlo, puede estacionarlo en el lugar permitido que elija y completar la devolución. Después, otro operador remoto conduce el vehículo de regreso a su base.

De esta manera, el usuario no necesita desplazarse hasta una oficina de alquiler ni devolver el automóvil en una ubicación predeterminada, siempre dentro de las condiciones establecidas para el servicio.

El modelo busca resolver uno de los problemas habituales de los sistemas de vehículos compartidos: la distribución de los automóviles entre distintos puntos de una ciudad y el trabajo logístico necesario para recuperarlos después de cada uso.

Las Kia PV5 eléctricas son las protagonistas

El programa utiliza la versión de pasajeros de la Kia PV5, una furgoneta eléctrica perteneciente a la familia de vehículos comerciales modulares de la marca, conocida como PBV, sigla de Platform Beyond Vehicle.

Estos modelos están diseñados para adaptarse a distintas necesidades de transporte y servicios profesionales. En esta prueba, la PV5 funciona como un vehículo compartido que puede desplazarse hasta el cliente y regresar a una base mediante conducción remota.

La iniciativa cuenta con un consorcio en el que participan Kia, la empresa especializada en conducción remota SUM, la compañía MobiOps y la Korea Road Traffic Authority, organismo que colabora en la revisión de los aspectos regulatorios.

Kia proporciona los vehículos y coordina el proyecto; SUM desarrolla la solución de conducción remota, mientras que MobiOps se encarga de la operación del servicio. Otros organismos y empresas, entre ellos KT y el Advanced Institute of Convergence Technology, también participan como colaboradores.

En su etapa inicial, el programa está dirigido a trabajadores de empresas instaladas en la segunda Pangyo Techno Valley. La prueba comenzó con una operación limitada y contempla ampliar progresivamente el acceso a sus usuarios.

No es un automóvil autónomo: una persona sigue conduciéndolo

Aunque el servicio puede parecer similar al de un robotaxi, existe una diferencia fundamental: la Kia PV5 no se desplaza por sí sola mediante un sistema de conducción autónoma durante la entrega.

En este caso, una persona situada en un centro de control maneja el vehículo a distancia utilizando las imágenes y los sistemas de comunicación disponibles. La tecnología permite que el operador controle la camioneta sin encontrarse físicamente dentro de ella.

Esta distinción es importante porque la conducción remota no elimina la intervención humana. En lugar de sustituir al conductor por completo, cambia el lugar desde el que se controla el automóvil.

El modelo también podría reducir algunos costos respecto de determinadas soluciones de conducción autónoma completa, ya que utiliza vehículos convencionales adaptados para el control remoto y redes de telecomunicaciones existentes.

Sin embargo, su funcionamiento depende de la calidad de la conexión, de la capacidad del operador para interpretar el entorno y de los procedimientos establecidos para responder ante situaciones imprevistas.

¿Qué ocurre si se pierde la conexión?

Uno de los principales desafíos de la conducción remota es garantizar que el vehículo pueda reaccionar de forma segura ante una interrupción de las comunicaciones.

Para afrontar este riesgo, Kia y sus socios han establecido una infraestructura de comunicaciones redundante con tres redes, además de procedimientos de seguridad y respuesta ante emergencias.

El programa también contempla la formación de los operadores y la creación de mecanismos de asistencia en caso de incidencias. Durante la fase beta inicial, se prevé que un conductor de seguridad acompañe las pruebas, de acuerdo con la información publicada por Seoul Economic Daily.

Estas medidas buscan comprobar la estabilidad del sistema en condiciones reales antes de ampliar su utilización. La evaluación también permitirá identificar posibles dificultades relacionadas con el tráfico, las comunicaciones y la operación cotidiana del servicio.

Kia quiere ampliar el servicio en 2027

El programa piloto se mantendrá activo hasta finales de 2026. Durante ese periodo, las empresas participantes recopilarán información para evaluar la seguridad, la viabilidad operativa y la conveniencia del modelo de negocio.

Kia y sus socios esperan ampliar el alcance del servicio durante 2027 y avanzar hacia su comercialización, aunque todavía no se ha anunciado un calendario definitivo para una expansión a gran escala.

La compañía también contempla que la conducción remota pueda utilizarse en otros escenarios, como el apoyo al transporte en zonas con una infraestructura de movilidad limitada y distintos servicios de conveniencia.

Si las pruebas resultan satisfactorias, esta tecnología podría facilitar la gestión de flotas corporativas, reducir los desplazamientos necesarios para recoger o devolver vehículos y mejorar el aprovechamiento de los automóviles compartidos.

Por ahora, la iniciativa se mantiene en una fase experimental y limitada a usuarios seleccionados en Corea del Sur. No existe una confirmación de que el servicio vaya a llegar a Chile.

La propuesta de Kia demuestra que el futuro de la movilidad no depende exclusivamente de vehículos capaces de conducirse solos. También existen alternativas que combinan automóviles eléctricos, conectividad y operadores humanos para ofrecer nuevas formas de transporte. El desafío será comprobar si el sistema puede funcionar de manera segura, eficiente y económicamente sostenible antes de extenderse a otras ciudades.

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