Tecnología

Un perro robot con inteligencia artificial comienza a recorrer viñedos para mejorar las cosechas

El proyecto AGRHOUND, desarrollado en España, busca utilizar robótica autónoma, sensores e inteligencia artificial para analizar cultivos, estimar la producción y ayudar a los agricultores a decidir cuándo recolectar sus frutos. Las primeras pruebas se realizan en viñedos y plantaciones de moras, con un desarrollo previsto hasta 2029.

La inteligencia artificial está comenzando a abrirse paso en uno de los sectores más tradicionales: la agricultura. En España, un proyecto de innovación está probando un perro robot de cuatro patas capaz de desplazarse de forma autónoma por terrenos agrícolas, con el objetivo de recopilar información que permita conocer mejor el estado de los cultivos y optimizar las cosechas.

La iniciativa se llama AGRHOUND y cuenta con la participación del Centro Tecnológico Nacional Agroalimentario de Extremadura (CTAEX). Su propuesta consiste en adaptar una plataforma robótica cuadrúpeda para recorrer las plantaciones, transportar sensores y recopilar datos que, en las siguientes etapas del proyecto, podrán procesarse mediante algoritmos de inteligencia artificial para apoyar la toma de decisiones agrícolas.

Aunque su apariencia recuerda a los robots cuadrúpedos que se utilizan en investigación, inspección industrial y otras tareas de exploración, aquí el objetivo es distinto: llevar la tecnología directamente al campo para ayudar a los profesionales a entender qué sucede en cada sector de una plantación.

¿Para qué sirve el perro robot AGRHOUND?

La plataforma está diseñada para desplazarse entre las plantas y desenvolverse en entornos donde otros vehículos pueden tener dificultades. Su estructura de cuatro patas le permite explorar terrenos agrícolas con características diferentes, incluidos espacios estrechos y superficies irregulares.

El proyecto contempla ensayos en dos escenarios: viñedos destinados a la producción de vino y cultivos de mora bajo macrotúneles, estructuras que protegen las plantaciones y permiten controlar ciertas condiciones de cultivo.

En el caso de las vides, las pruebas se desarrollan junto a Bodegas Familiares Matarromera, en la provincia española de Valladolid. Los ensayos con moras, en tanto, se llevan a cabo en instalaciones de Social Berries 4.0, en Huelva.

La elección de estos dos entornos permitirá estudiar cómo se comporta el robot en condiciones distintas. No es lo mismo desplazarse entre hileras de vides al aire libre que maniobrar en un cultivo protegido, donde el espacio puede ser más reducido y existen estructuras que deben evitarse.

De acuerdo con CTAEX, la primera etapa se concentra en conseguir que el robot pueda desplazarse de forma autónoma en diferentes escenarios agrícolas. A partir de esa base, el equipo busca ampliar sus capacidades para convertirlo en una herramienta de monitorización y análisis de los cultivos.

La inteligencia artificial podría ayudar a determinar cuándo cosechar

Uno de los objetivos más relevantes de AGRHOUND es que el robot no se limite a recorrer una plantación, sino que también pueda recopilar información útil para conocer su estado.

Para ello, el proyecto contempla incorporar sensores y sistemas de captación de datos que permitan caracterizar los cultivos y elaborar mapas relacionados con su desarrollo y maduración. Posteriormente, los algoritmos de inteligencia artificial podrán ayudar a interpretar esos registros y detectar diferencias entre distintas zonas de una misma parcela.

Esta información podría ser especialmente útil para determinar qué sectores están preparados para la recolección, estimar la cantidad de fruta disponible y detectar variaciones de calidad dentro de una explotación.

En la práctica, esto permitiría que un agricultor contara con información más detallada antes de organizar una cosecha. En lugar de tratar toda una parcela como si tuviera las mismas condiciones, podría identificar áreas que necesitan mayor atención o que presentan un grado de maduración diferente.

El proyecto también contempla generar mapas espectrales en tiempo real. Este tipo de representación utiliza información obtenida mediante sensores para ayudar a caracterizar elementos del cultivo que no siempre pueden evaluarse a simple vista.

Sin embargo, es importante precisar que estas capacidades forman parte del desarrollo previsto: la plataforma fue presentada como una iniciativa en sus primeras etapas y todavía debe avanzar en la integración y validación de sus sistemas de análisis.

Un robot que podría llegar a recoger muestras por su cuenta

Las aspiraciones de AGRHOUND van más allá de la navegación autónoma. En sus fases posteriores, los investigadores esperan que el sistema pueda identificar diferencias entre sectores de una plantación, decidir hacia dónde desplazarse para obtener información y, eventualmente, recoger muestras sin intervención humana.

La idea es que el robot pueda seleccionar puntos de interés a partir de los datos que registre durante sus recorridos. Esto podría facilitar la inspección de parcelas extensas y ayudar a los técnicos a concentrar sus esfuerzos en zonas que requieran un análisis más detallado.

Para llegar a ese escenario, primero será necesario validar su funcionamiento en condiciones reales, integrar los sensores y desarrollar los algoritmos correspondientes. También deberá comprobarse que los resultados sean suficientemente útiles para las necesidades concretas de los agricultores.

Por eso, el perro robot no debe entenderse todavía como una máquina que gestiona una cosecha completa por sí sola. Es una plataforma experimental que busca demostrar cómo la robótica y el análisis de datos pueden incorporarse a tareas agrícolas específicas.

¿Puede reemplazar a los trabajadores del campo?

Desde CTAEX plantean el proyecto como una herramienta de apoyo para los profesionales agrícolas, no como un sistema destinado a sustituirlos.

La intención es que el robot permita recorrer más terreno en menos tiempo y obtener información que actualmente puede ser difícil o laboriosa de recopilar. Con esos datos, agricultores y técnicos podrían tomar decisiones mejor fundamentadas sobre el manejo de sus cultivos.

Otro desafío será que los resultados lleguen a los usuarios de una manera sencilla. El proyecto contempla presentar la información mediante una aplicación con una interfaz accesible, de modo que los agricultores puedan interpretar los datos sin necesitar conocimientos especializados en robótica o inteligencia artificial.

También será fundamental demostrar que el sistema resulta rentable. Incorporar sensores, robots y software a una explotación supone una inversión, por lo que su utilidad deberá medirse frente a los costos y las necesidades de cada producción.

AGRHOUND continuará su desarrollo hasta 2029

El proyecto comenzó en junio de 2026 y tiene previsto extenderse hasta marzo de 2029. Durante este periodo se realizarán pruebas para avanzar desde la movilidad autónoma hacia la recopilación de información, la caracterización de los cultivos y la validación de las funciones de análisis.

Las campañas agrícolas de 2027 y 2028 serán relevantes para alimentar los sistemas con nuevos datos y evaluar su desempeño en condiciones reales.

AGRHOUND reúne a entidades vinculadas con la investigación agroalimentaria, la producción agrícola y el desarrollo tecnológico. La iniciativa cuenta con financiación del Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural (FEADER) y del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación de España, dentro del programa de apoyo a grupos operativos supraautonómicos.

Por ahora, sus pruebas se concentran en viñedos y cultivos de mora, aunque sus responsables esperan que la tecnología pueda adaptarse a otras producciones en el futuro.

El perro robot representa una nueva vía para explorar la agricultura de precisión: una en la que las máquinas no solo transportan herramientas, sino que también pueden recopilar datos para ayudar a comprender mejor cada cultivo. Su impacto real dependerá de los resultados que consiga durante los próximos años y de que esa información se traduzca en decisiones útiles para quienes trabajan la tierra.

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