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La próxima etapa de los pagos instantáneos ya no estará en su adopción, sino en su integración

Los pagos instantáneos comienzan a abrirse paso como una nueva alternativa dentro del ecosistema financiero chileno. Su desarrollo promete ampliar las opciones disponibles para consumidores y comercios, pero también plantea un nuevo desafío para las empresas: incorporar esta innovación dentro de una oferta cada vez más diversa, sin aumentar la complejidad operativa ni afectar la experiencia de compra.

Este escenario cobra relevancia mientras el Banco Central impulsa una agenda orientada a fortalecer el uso de las transferencias electrónicas para pagos en comercios, mediante un esquema de colaboración público-privada. Las propuestas planteadas por la entidad buscan establecer el marco regulatorio para el desarrollo de este modelo, que, de concretarse, permitiría a las personas pagar directamente desde sus cuentas bancarias y a los comercios recibir los fondos en segundos, simplificando la experiencia de pago y reduciendo la necesidad de ingresar datos como el RUT, el banco o el número de cuenta para completar cada operación.

Esta evolución también ocurre en un contexto de creciente adopción de los pagos digitales en el país. De acuerdo con el Informe de Sistemas de Pago del Banco Central de Chile, cada persona realizó en promedio 374 pagos digitales durante los 12 meses anteriores, un 18,4% más que en el período previo. Más allá de reflejar un mayor uso de estas soluciones, esta tendencia anticipa un ecosistema donde los comercios deberán administrar un número cada vez mayor de alternativas de pago.

«El desafío ya no está únicamente en incorporar un nuevo método de pago, sino en lograr que todos funcionen de manera integrada. A medida que el ecosistema evoluciona, los comercios necesitan ofrecer distintas alternativas sin aumentar la complejidad de su operación ni comprometer la experiencia del consumidor», explicó Walter Campos, general manager de Yuno para América Latina.

Uno de los ejemplos más representativos de esta evolución es Brasil. Desde la implementación de Pix, el sistema ha ampliado progresivamente sus casos de uso y hoy forma parte de la experiencia cotidiana de millones de personas, tanto en comercios físicos como digitales. Su desarrollo demuestra que, a medida que surgen nuevos métodos de pago, el desafío deja de estar únicamente en su adopción y pasa a centrarse en cómo conviven con el resto del ecosistema. Para los comercios, esto implica contar con una infraestructura capaz de incorporar nuevas alternativas sin aumentar la complejidad de su operación.

«Los pagos instantáneos no vienen a reemplazar las tarjetas, las billeteras digitales u otros medios de pago. Los consumidores esperan poder elegir cómo pagar según el contexto y las empresas necesitan responder a esa expectativa sin gestionar cada método por separado. La integración será clave para ofrecer una experiencia consistente en todos los canales», agregó Campos.

En ese contexto, la orquestación de pagos adquiere un rol cada vez más relevante. A través de una única integración, permite conectar distintos métodos de pago y administrarlos desde una misma infraestructura tecnológica, facilitando que las empresas incorporen nuevas alternativas a medida que el mercado evoluciona, optimicen sus operaciones y mantengan una experiencia consistente para sus clientes.

«La innovación en pagos no se detiene con un solo método. Los comercios necesitan una infraestructura que les permita incorporar nuevas alternativas a medida que el mercado evoluciona, sin tener que reconstruir su operación cada vez que aparece una nueva forma de pagar. Ahí es donde la integración adquiere un rol estratégico», concluyó el ejecutivo.

Más que incorporar un nuevo método de pago, los comercios deberán prepararse para un ecosistema donde la capacidad de adaptarse rápidamente a nuevas alternativas será cada vez más relevante. En ese escenario, contar con una infraestructura global de pagos  flexible e integrada permitirá responder a la evolución del mercado sin aumentar la complejidad operativa, ofreciendo una experiencia de pago más eficiente tanto para las empresas como para los consumidores.

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