Corporativo

De responder preguntas a ejecutar tareas: cómo los agentes de IA están transformando la gestión de gastos de las empresas

La inteligencia artificial está dando un nuevo paso dentro de las empresas. De acuerdo con un estudio de Accenture publicado en 2026, el 49% de las empresas a nivel global ya está piloteando o implementando agentes de IA, sistemas capaces no sólo de responder consultas, sino también de ejecutar tareas de manera autónoma.

Esta tendencia también comienza a abrir nuevas posibilidades en la gestión de gastos corporativos, un proceso que todavía concentra una importante carga administrativa para las áreas de Finanzas.

“Los agentes pueden intervenir en distintas etapas del ciclo de gasto, asumiendo tareas de procesamiento, revisión y control. El cambio está en pasar de una IA que entrega información a una que ejecuta tareas concretas, automatizando procesos operativos y liberando tiempo de los equipos de Finanzas para funciones de mayor valor”, explica Alan Karpovsky, cofundador y co-CEO de Mendel.

El potencial de eficiencia de estos sistemas ya comienza a dimensionarse. Según un análisis de McKinsey, el uso de agentes de IA puede reducir entre un 35% y 40% el tiempo destinado a tareas como analizar información, detectar brechas de desempeño y elaborar reportes, con ahorros que en algunos casos pueden superar el 70%.

De acuerdo con Karpovsky, una de las aplicaciones que está tomando forma son los agentes de comprobación, capaces de revisar rendiciones y comprobantes, validar la información e identificar inconsistencias o antecedentes faltantes.

“Buena parte del tiempo que implica una rendición no está en tomar una decisión, sino en revisar documentos, comprobar que la información esté completa y detectar errores. Son tareas que un agente puede asumir y derivar a una persona solo aquellos casos que requieren su intervención”, señala.

A ellos se suman los agentes de auditoría, que pueden analizar gastos y contrastarlos con las políticas internas de una compañía para detectar operaciones que requieren una revisión adicional.

Además, la tecnología también puede asumir tareas que van más allá del control de una transacción. Los agentes de soporte, por ejemplo, pueden resolver consultas frecuentes de los colaboradores sobre rendiciones, gastos o políticas internas, mientras que los agentes de viajes pueden intervenir en la gestión de viajes corporativos y los procesos administrativos asociados.

“Lo relevante es que no estamos hablando de una única IA haciendo de todo, sino de agentes especializados que pueden asumir distintas tareas y operar de manera coordinada a lo largo del ciclo de gasto. Eso permite que las personas intervengan principalmente donde se necesita análisis, criterio o una decisión”, agrega Karpovsky.

Esta lógica ya comienza a incorporarse en soluciones de gestión financiera. Mendel, por ejemplo, desarrolló Mendel AI bajo un modelo de agentes especializados, cada uno con un rol definido dentro de la gestión de gastos corporativos.

“Con Mendel AI buscamos llevar esta lógica a procesos que históricamente han requerido mucha gestión manual. La idea es que los agentes puedan encargarse de tareas operativas concretas y que los equipos de Finanzas mantengan el control y concentren su tiempo en aquellas decisiones donde realmente aportan valor”, concluye el experto.

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