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El avance de la electromovilidad abre nuevos desafíos para la infraestructura de carga en Chile

La electromovilidad continúa ganando terreno entre los conductores chilenos. Durante el primer semestre de 2026 se comercializaron 30.322 vehículos nuevos livianos y medianos de cero y bajas emisiones, un 105% más que en igual periodo del año anterior, según cifras de la Asociación Nacional Automotriz de Chile (ANAC).

Dentro de este mercado, los vehículos electrificados enchufables alcanzaron 9.978 unidades, con un crecimiento de 165,4%. Los modelos 100% eléctricos totalizaron 5.425 unidades, un 113,8% más que en 2025, mientras que los híbridos enchufables llegaron a 3.811 unidades, aumentando 219,4%.

El avance también está llegando con mayor fuerza a los usuarios particulares. De acuerdo con ANAC, cerca del 70% de quienes compran actualmente un vehículo 100% eléctrico son personas naturales, frente a aproximadamente 30% hace tres años. En abril, además, los vehículos de cero y bajas emisiones llegaron a representar el 18,3% de las ventas de vehículos nuevos en Chile.

Infraestructura que debe acompañar el crecimiento

Mientras aumenta la cantidad de vehículos electrificados, la expansión de la infraestructura muestra un ritmo diferente. Durante el primer semestre de 2026 se incorporaron 143 nuevos puntos de carga pública, un 54,7% menos que los 316 registrados en igual periodo de 2025. Con ello, Chile contabilizaba 2.245 puntos de carga pública al cierre de junio, según ANAC.

Las nuevas instalaciones muestran, al mismo tiempo, una mayor presencia de soluciones de carga rápida: 123 de los 143 puntos incorporados durante el semestre corresponden a corriente continua. El desafío, por tanto, no pasa únicamente por aumentar el número de cargadores, sino también por mejorar su distribución territorial, ampliar la cobertura interurbana y facilitar el acceso a soluciones residenciales y privadas.

“Estamos viendo que cada vez más personas consideran estas tecnologías como una alternativa real para sus desplazamientos. Para un usuario no solamente importa la autonomía que ofrece un vehículo eléctrico, sino también tener certeza sobre dónde podrá cargarlo y qué alternativas tendrá cuando salga de sus recorridos habituales. Una infraestructura más accesible y bien distribuida es fundamental para seguir reduciendo esas barreras”, señala Soledad Campoverde, subgerenta de Homologación y Producto de MG Motor Chile.

El Centro de Movilidad Sostenible también apunta a la necesidad de integrar las estaciones de carga dentro de la planificación urbana y adaptar progresivamente los espacios públicos a la incorporación de vehículos eléctricos, junto con avanzar en la coordinación entre los distintos actores involucrados en esta transición.

De la ciudad a viajes de mayor distancia

El desarrollo de una red de carga adquiere mayor relevancia a medida que los vehículos eléctricos dejan de estar asociados exclusivamente a desplazamientos urbanos.

Las nuevas generaciones han aumentado sus autonomías y reducido sus tiempos de carga, ampliando las posibilidades para realizar recorridos interurbanos. En estos trayectos, factores como la ubicación, potencia y disponibilidad de los cargadores pasan a ser parte de la planificación del viaje.

“Las autonomías actuales permiten realizar muchos más tipos de recorridos que hace algunos años. El siguiente paso es hacer que la experiencia de carga sea cada vez más sencilla y predecible. Si el conductor puede planificar su viaje con información clara y encontrar infraestructura adecuada en su ruta, se reduce una de las barreras que todavía existen al momento de evaluar un vehículo eléctrico”, explica Campoverde.

Tecnologías para una movilidad electrificada

En paralelo, la oferta de vehículos electrificados continúa ampliándose en Chile. En junio, MG Motor presentó simultáneamente tres nuevos modelos 100% eléctricos: MG4 EV Urban, MG S5 EV e IM6, orientados a diferentes necesidades de movilidad.

El MG4 EV Urban incorpora una batería de 42,8 kWh y modo One Pedal, que favorece la recuperación de energía en recorridos con detenciones frecuentes. El MG S5 EV está disponible con baterías de 49 y 62 kWh y alcanza hasta 420 kilómetros de autonomía bajo ciclo WLTP, mientras que el IM6 incorpora una batería de 100 kWh, ofrece hasta 505 kilómetros de autonomía y permite realizar una carga del 10% al 80% en aproximadamente 18 minutos mediante infraestructura compatible.

Pero la transición hacia una movilidad electrificada no ocurre de la misma manera para todos. Junto con los vehículos 100% eléctricos y los híbridos enchufables, los híbridos convencionales permiten incorporar propulsión eléctrica sin requerir conexión a una fuente externa para su funcionamiento habitual.

“No todos los usuarios realizan los mismos recorridos ni tienen las mismas posibilidades de acceso a infraestructura. Para algunas personas un vehículo 100% eléctrico puede responder completamente a sus necesidades, mientras que para otras un híbrido puede ser una alternativa para incorporar los beneficios de la electrificación sin depender de una rutina de carga externa”, agrega Campoverde.

En esa línea, MG Motor inició durante septiembre la preventa en Chile del nuevo MG HS Hybrid, ampliando su portafolio electrificado con una nueva alternativa híbrida para el segmento SUV.

Nueva etapa para la electromovilidad en Chile

El crecimiento de las ventas muestra que la electromovilidad está entrando en una etapa de mayor adopción, donde el foco comienza a trasladarse desde la disponibilidad de vehículos hacia las condiciones necesarias para incorporarlos con mayor facilidad a la vida cotidiana.

El desarrollo de una red de carga más extensa y accesible será clave para reducir las barreras que todavía enfrentan algunos usuarios, especialmente en recorridos fuera de los principales centros urbanos.

Mientras ese ecosistema continúa desarrollándose, la coexistencia de distintas tecnologías permitirá responder a diferentes necesidades y ampliar las alternativas disponibles para quienes buscan avanzar hacia una movilidad electrificada.

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