La creciente transformación digital ha impulsado un significativo aumento en la cantidad de dispositivos en uso. Diversos sectores e industrias cuentan con redes inalámbricas (Wi-Fi) para mayor velocidad, capacidad y estabilidad, permitiéndoles una gestión eficiente de múltiples conexiones simultáneas. En este contexto, Chile se destaca como pionero en ampliar el espectro disponible para Wi-Fi, mitigando la saturación de las redes.
Desde 2021, la Subsecretaría de Telecomunicaciones (Subtel) amplió la banda de frecuencia de 6 GHz, permitiendo que tecnologías avanzadas como Wi-Fi -6E y Wi-Fi 7 estén disponibles para hogares, empresas y diversos sectores.
«El Wi-Fi tradicional se enfrenta a la saturación, precisamente por la proliferación de hogares, empresas y entidades que buscan la inteligencia conectando varios dispositivos. Así, WiFi 7 ofrece conexiones más rápidas, eficientes y fiables, operando en las bandas de frecuencia de 2,4 GHz, 5 GHz y 6 GHz, lo que lo hace ideal para una amplia gama de aplicaciones como la transmisión de contenido, las videoconferencias y las redes industriales con dispositivos IoT. Esto gracias a su gran capacidad de manejar volúmenes superiores de datos de manera simultánea», explica Mariano Farré, Head of Enterprise Networking, SP and Security para la Región Andina de Coasin Logicalis.
Empresas chilenas ya están introduciendo activamente productos y servicios compatibles con Wi-Fi 7, incluyendo puntos de acceso empresariales y sistemas domésticos, además de planes de fibra óptica que aprovecharán sus beneficios. «Para experimentar plenamente sus ventajas, es imprescindible que tanto el router como los dispositivos finales (teléfonos, laptops, tablets, televisores, entre otros) sean compatibles con esta tecnología. De no ser así, el rendimiento se limitará a las tecnologías predecesoras y no se podrá acceder a la banda de 6 GHz», destaca Farré.
Sectores beneficiados con esta tecnología
Esta tecnología resulta de gran utilidad no solo para los hogares inteligentes (con múltiples dispositivos conectados, sistemas de seguridad y herramientas de automatización) o para gamers que buscan una experiencia de juego fluida, sino que su impacto puede ser muy beneficioso en sectores como el de la salud o la educación. Por ejemplo, en el ámbito educativo, muchas universidades y escuelas utilizan actualmente plataformas de aprendizaje en línea. Disponer de una red robusta con esta tecnología permite una gestión eficiente de la alta conectividad, facilitando que las clases virtuales, entre otras actividades, se desarrollen con mayor fluidez tanto para docentes como para estudiantes.
Por otro lado, los hospitales y las clínicas necesitan una conectividad confiable para la gestión y manejo adecuados de las fichas clínicas digitales, el control de dispositivos y equipos por área, y la telemedicina. Gracias a su menor latencia, esta tecnología permite que los dispositivos se conecten simultáneamente a varias bandas de frecuencia, asegurando un rendimiento estable incluso en entornos de alta densidad», recalca Farré.
En el caso de entornos con gran afluencia de personas y alta densidad de conexiones simultáneas, como estadios, aeropuertos y estaciones de tren, el Wi-Fi 7 es beneficioso. De manera similar, grandes oficinas con numerosos empleados, que realizan actividades como videoconferencias y utilizan tecnologías como la realidad aumentada o el internet de las cosas (IoT), también pueden aprovechar sus ventajas.
«El Wi-Fi 7 y el 5G son tecnologías de conectividad complementarias dentro del ecosistema digital. El primero se enfoca en proporcionar conectividad de alta calidad en entornos cerrados y con límites definidos, como hogares u oficinas. Por su parte, el 5G es la solución principal para la conectividad en espacios abiertos y públicos. Juntas, estas tecnologías aseguran una conectividad constante y de alto rendimiento, algo fundamental en la economía digital del presente», finaliza Mariano Farré.





