Validar el «parecido facial» a través de un reconocimiento básico ya no es suficiente, y las consecuencias de no actualizar los sistemas van desde pérdidas financieras directas por cuentas «mula» y créditos otorgados a identidades falsas, hasta severas sanciones regulatorias y un daño irreparable a la reputación de la empresa.
«La biometría tradicional nunca fue suficiente, no alcanza porque validar un parecido facial no prueba por sí solo que la persona esté viva, presente y actuando en tiempo real; comportamiento, dispositivos, procesos de autenticación y autorización sincronizados son el camino para entregar un alto nivel de seguridad con alta experiencia de usuario», explica Sebastián Stranieri, CEO de VU.
Para mitigar estas vulnerabilidades, es fundamental implementar tecnología de liveness detection avanzado (prueba de vida certificada). Este sistema verifica en milisegundos múltiples señales de vida, la consistencia facial, la interacción del usuario con el entorno y el comportamiento del dispositivo; dificultando considerablemente los ataques mediante IA generativa.
Desde VU recomiendan tres acciones primordiales para blindar los ecosistemas corporativos:
● Implementar tecnología de liveness certificada: para asegurar que haya un humano interactuando de manera legítima detrás de la pantalla.
● Proteger los sistemas contra ataques de inyección digital: bloquear intentos de introducir fotos o videos pregrabados en el flujo de la cámara.
● Sumar análisis de riesgo continuo: extender la verificación más allá del onboarding, abarcando también el acceso diario, las transacciones de alto valor y la recuperación de cuentas.
Para hacer frente a este escenario, soluciones unificadas como VU ONE combinan la verificación de identidad, la autenticación biométrica y la prevención de fraude para garantizar que el usuario legítimo sea realmente quien dice ser, reduciendo la fricción durante todo su recorrido digital.






