En el marco de Hyvolution, 23 escuderías escolares y universitarias pondrán a prueba vehículos a escala impulsados por celdas de combustible, en una exigente prueba de resistencia donde la clave no es solo acelerar, sino administrar cada gramo de hidrógeno.
El ruido de los motores eléctricos y la tensión de una carrera de resistencia se tomarán Hyvolution con una competencia que transforma la pista en un laboratorio en movimiento. El H2 Grand Prix Pro, programa de Horizon Educational, reúne a 23 equipos de liceos técnicos y universidades en torno a pequeños vehículos propulsados por hidrógeno, diseñados, armados y gestionados por los propios estudiantes. En esta competencia acelerar es lo de menos, pues cada vuelta exige entender energía, eficiencia y estrategia.

Los equipos reciben un auto radiocontrolado de escala cercana a un décimo del tamaño real, equipado con chasis, motores, electrónica de potencia y una celda de combustible. Su lógica es similar a la de vehículos de hidrógeno como el Toyota Mirai o el BMW iX5 Hydrogen: la celda entrega energía constante, mientras la batería y los supercondensadores responden a los picos de demanda que aparecen al acelerar. En su núcleo opera una pila PEM (pila de combustible de membrana de intercambio de protones) de 30 watts, formada por 14 celdas que combinan hidrógeno y oxígeno del aire mediante una reacción electroquímica. Los electrones recorren un circuito externo y mueven el vehículo; el único subproducto es agua.
La experiencia no se queda en el auto, pues cada equipo cuenta también con HydroFill, un electrolizador de mesa que permite producir hidrógeno a partir de electricidad y agua destilada. Así, los estudiantes separan el agua en hidrógeno y oxígeno mediante electrólisis y luego observan la reacción inversa dentro de la celda de combustible, donde el hidrógeno vuelve a convertirse en electricidad. El combustible se almacena en cilindros de hidruro metálico, una tecnología compacta y segura que conserva el hidrógeno en estado sólido y a baja presión que es tan segura que incluso es apta para transporte aéreo bajo normativa IATA.
Esa combinación convierte a cada escudería presente en la competencia en un pequeño departamento de ingeniería energética. Hay que decidir dónde instalar la celda y el cilindro para equilibrar el peso del vehículo, revisar la aerodinámica, administrar la potencia entre celda, batería y supercondensadores, y cuidar cada gramo de hidrógeno disponible. Todas estas soluciones se ponen a examen en la misma competencia, con cronómetro, curvas y decisiones que pueden cambiar el resultado.
Para Carola Fuentes, gerente general de FISA, la presencia de estas escuderías entrega un sello distintivo al encuentro. “Ver a estos jóvenes en acción le da una energía sumamente dinámica y fresca a la feria. Tienen una sensibilidad nata y un compromiso muy genuino con las energías limpias, y brindarles un espacio como Hyvolution es abrirles una puerta directa al ecosistema industrial. Es aquí donde comprueban que su talento técnico y sus ideas, aplicadas a la práctica, tienen un rol protagónico en el futuro”, destaca la ejecutiva»
El H2 Grand Prix Pro contempla cuatro categorías. Stock, que abre la puerta con componentes estandarizados; Modificada, que permite rediseñar el auto sin restricciones; Híbrida, que combina celda de combustible, batería y supercondensadores; y Prototipo, que es la categoría desafía a los equipos más avanzados a correr exclusivamente con hidrógeno, sin respaldo de batería. El jurado considera tanto la ingeniería del vehículo (que incluye su diseño, documentación técnica e inspección de seguridad) como su desempeño efectivo en pista.
Para que se haga una idea, la prueba central lleva el espíritu de las 24 Horas de Le Mans a una escala concentrada: cuatro horas de carrera continua. No gana quien complete una vuelta más rápida, sino quien consiga la mayor cantidad de giros dentro de ese tiempo. Y tal como en las grandes pruebas de velocidad, los autos deben entrar a boxes para recargar hidrógeno con el HydroFill. Lo que le da emoción a esta carrera es que cada detención abre un dilema. Un vehículo muy rápido, pero hambriento de combustible, puede perder posiciones por la frecuencia de sus paradas; mientras que uno más eficiente puede avanzar con menos espectacularidad y terminar imponiéndose por su regularidad.
Ahí reside el atractivo del H2 Grand Prix Pro: bajo la apariencia de una carrera de autos a escala, los participantes enfrentan problemas reales de movilidad limpia y gestión de energía en tiempo real. En Hyvolution, esta competencia ofrecerá una imagen del talento técnico que requiere la transición energética: jóvenes capaces de convertir conocimiento científico en decisiones de diseño, eficiencia y velocidad.






