La transformación digital entró en una nueva fase para las empresas chilenas: la de la hipervelocidad. Tras años enfocados en migrar a la nube, automatizar procesos e incorporar inteligencia artificial, el principal reto ya no es sumar más tecnología, sino asegurar que cada inversión genere valor real para el negocio. En este escenario, SoftwareOne plantea que optimizar los costos tecnológicos se ha convertido en una condición estratégica para seguir innovando de manera sostenible.
La presión por capturar productividad, acelerar decisiones y mejorar la competitividad está llevando a las organizaciones a adoptar soluciones de IA, plataformas cloud, automatización y analítica avanzada a mayor velocidad. Sin embargo, esa expansión también está elevando la complejidad operativa: más proveedores, más herramientas, más consumo de infraestructura y una mayor dificultad para identificar qué iniciativas aportan retorno y cuáles generan redundancias o costos ocultos.
Un estudio global de SoftwareOne sobre innovación optimizada por costos concluyó que las empresas que logran crear un ciclo de ahorro e inversión tienen el doble de probabilidades de mejorar el retorno de sus inversiones tecnológicas, aumentar la rentabilidad y acelerar su llegada al mercado. La conclusión es clara: la eficiencia ya no es una agenda defensiva, sino una fuente de ventaja competitiva.
«Reducir costos hoy no significa frenar la transformación digital y empresarial. Significa financiarla de una manera más inteligente. Las empresas que entienden dónde están gastando y cómo lo están gastando, además de saber qué tecnologías se superponen y qué capacidades realmente impulsan el negocio, están en mejor posición para escalar la inteligencia artificial, modernizar sus operaciones y competir con mayor velocidad», explica Juan David Zuluaga, Federation Lead de SoftwareOne.
Gobernar para crecer: el nuevo imperativo
Para los equipos ejecutivos, este cambio implica mirar la tecnología con una lógica más integrada entre finanzas, operaciones y TI. En muchas compañías, las áreas de negocio impulsan iniciativas de inteligencia artificial para ganar velocidad, mientras que los equipos tecnológicos deben integrarlas, operarlas, protegerlas y financiarlas. Sin una gobernanza común, el resultado puede ser una proliferación de soluciones difíciles de controlar, con riesgos de seguridad, bajo aprovechamiento y un aumento sostenido del gasto recurrente, propio de la inteligencia artificial generativa, donde cada consulta o proceso tiene un costo directo y medible.
En el caso de la IA generativa y los sistemas con múltiples agentes de inteligencia artificial operando en paralelo, el desafío se vuelve aún más crítico. Las empresas necesitan saber cuánto cuesta ejecutar cada modelo o agente, qué nivel de precisión entrega, qué infraestructura consume y cómo impacta en los procesos del negocio. Sin visibilidad operativa, medición y gestión financiera, la IA puede crecer más rápido que la capacidad de controlarla.
Las cinco prioridades de la próxima etapa digital
SoftwareOne sostiene que la próxima etapa de la transformación digital estará marcada por cinco prioridades estratégicas:
• Velocidad de ejecución: la capacidad de responder y adaptarse más rápido que la competencia en cada ciclo de negocio.
• Visibilidad del gasto tecnológico: conocer en tiempo real cuánto se gasta, en qué y qué retorno genera cada inversión.
• Gobierno y seguridad: establecer controles claros sobre el ciclo de vida del software, las automatizaciones y el uso de la IA.
• Gestión integrada de Cloud, Data e IA: operar estas tres dimensiones como un ecosistema unificado, no como silos independientes.
• Reinversión de ahorros en innovación: liberar presupuesto mediante la eliminación de redundancias para financiar los proyectos de mayor impacto.
Este enfoque permite liberar presupuesto, reducir duplicidades, mejorar la seguridad y acelerar proyectos estratégicos sin comprometer la sostenibilidad financiera.
Zuluaga agrega que «la pregunta clave para los directorios y gerencias ya no es solo qué tecnología adoptar, sino cómo asegurar que esa tecnología genere impacto medible en todos los niveles de la organización. La optimización permite transformar el gasto tecnológico en una estrategia de crecimiento.»
En un contexto donde la inteligencia artificial, la nube y la automatización seguirán redefiniendo los modelos de negocio, las organizaciones que logren equilibrar innovación y eficiencia estarán mejor preparadas para escalar. Optimizar no es hacer menos: es decidir mejor, invertir con foco y construir una base tecnológica capaz de sostener el crecimiento futuro.






