Chile volvió a ser escenario del debate digital en materia de ciberseguridad con la 15ª edición del ESET Security Day. En este encuentro clave para la industria, los expertos abordaron los desafíos más urgentes que enfrentan las organizaciones del país, en medio de un escenario que está marcado por la sofisticación del cibercrimen y la consolidación de la Ley Marco Ciberseguridad.
A través de paneles interdisciplinarios y demostraciones en vivo, los especialistas de ESET profundizaron en la necesidad de transformar la gestión del riesgo digital: un cambio cultural que implica dejar de ver la ciberseguridad como un gasto operativo para integrarla como un hábito estratégico dentro de las empresas.
El evento contó con un panel compuesto por abogados y expertos en la gestión empresarial y la administración de riesgos. En este espacio, Camilo Gutiérrez Amaya, Field CISO de ESET Latinoamérica, analizó el impacto actual de la nueva legislación chilena -vigente desde el 1° de marzo de 2025- y el rol fiscalizador de la Agencia Nacional de Ciberseguridad (ANCI).
«El enfoque de las empresas debe cambiar y evolucionar. No se trata de tomar la ley como un techo donde, al cumplirla, nos olvidamos del problema. La regulación debe ser el piso base sobre el cual construir y mejorar la madurez de nuestra seguridad», enfatizó Gutiérrez.
Asimismo, destacó la urgencia de cambiar la percepción de la ciberseguridad en los directorios: «Debe dejar de verse como un gasto y entenderse como una inversión crítica que garantiza la continuidad, la reputación y subsistencia del negocio».
Inteligencia de amenazas
Por su parte, Mario Micucci, investigador de Seguridad Informática de ESET, centró su exposición en la mutación del panorama del cibercrimen, donde el foco ya no está únicamente en el código malicioso aislado, sino en el comportamiento y movimiento de los grupos cibercriminales.
Para demostrarlo, el equipo realizó una emulación de ataque en vivo, revelando una realidad preocupante: las amenazas actuales ya no dependen necesariamente de un software malicioso sofisticado, hoy a un atacante le basta un pequeño engaño dirigido (como un correo falso -phishing-) para comprometer las credenciales de un empleado.
Micucci detalló que el verdadero peligro comienza una vez que el delincuente vulnera el acceso inicial, ejecutando «movimientos laterales». Durante esta fase, el ciberdelincuente se filtra de manera sigilosa por los sistemas sin levantar alarmas hasta alcanzar las bases de datos o información crítica. Por esto, el especialista advirtió que los esfuerzos deben enfocarse en monitorear el comportamiento de los usuarios, ya que el atacante actual no busca romper el muro exterior, sino camuflarse dentro de la organización.
Los 8 Hábitos de la ciberseguridad eficiente
Como cierre de la jornada, Augusto Bainotti, Sales director de ESET Latinoamérica, adaptó metodologías de efectividad organizacional para proponer una guía de acción clara orientada a los responsables de seguridad (CISOs) y directivos, estructurada en 8 pilares esenciales:
1. Proactividad ante el adversario. Adelantarse al cibercrimen mediante plataformas de inteligencia de amenazas. Bajo la premisa de que «el perímetro corporativo tradicional desapareció» debido al trabajo remoto y la movilidad, el nuevo perímetro es la persona.
2. Comenzar con el fin en la mente (gestión del riesgo). Es importante medir la tolerancia al riesgo según la industria y normativas vigentes, implementando tecnologías de monitoreo, detección y respuesta (MDR) para una visibilidad total de la organización.
3. Proteger el núcleo del negocio. Hay que identificar qué activos son críticos según el modelo de negocio. Bainotti advirtió sobre los riesgos reputacionales de lanzar aplicaciones al mercado apresuradamente sin filtros de seguridad, transformando una ventaja competitiva en una crisis.
4. Sinergia y ganar-ganar en la mesa directiva. El lenguaje de la ciberseguridad debe traducirse a métricas financieras y de negocio (CapEx, OpEx, KPIs). Grandes industrias ya vinculan la seguridad directamente al valor de su marca para diferenciarse de sus competidores.
5. Entender para actuar. Frente a incidentes recurrentes como el phishing, el valor no está en la lectura pasiva de un reporte, sino en comprender las causas y desplegar planes de remediación inmediatos.
6. Convertir a la «Capa 8» en la primera línea de defensa. Derribando el mito de que el usuario es solo el eslabón débil, Bainotti instó a los departamentos de seguridad a capacitar activamente a los colaboradores. Para ello, ESET destacó su plataforma integral de concientización disponible en Chile, la cual simula campañas de phishing adaptativas y ofrece acompañamiento y tableros de control para medir la evolución del personal.
7. Afilar la sierra (mejora continua). Las políticas de seguridad del año pasado no sirven para los desafíos de hoy. Es vital actualizar los procesos constantemente mediante ejercicios de simulación de ataque y defensa (Blue Team y Red Team).
8. Pasar a la práctica. Comprender la teoría de la ciberseguridad es solo el inicio. El objetivo final es transformarla en una cultura transversal y compartida desde el C-Level hasta el último colaborador de la compañía.
Con esta décimo quinta edición del ESET Security Day en Chile, la compañía reafirma su compromiso de consolidarse como un aliado estratégico del tejido empresarial del país, entregando no solo soluciones tecnológicas, sino el conocimiento clave y necesario para enfrentar un entorno regulatorio junto a amenazas que son cada vez más exigentes.






