La dificultad para encontrar pellet en algunas zonas del sur volvió a poner en evidencia cuánto dependen miles de hogares de un solo sistema para enfrentar el invierno. Desde Kaltemp plantean que existen alternativas eléctricas más eficientes y tecnologías como las bombas de calor, que incluso pueden complementarse con energía solar para reducir el gasto y el impacto ambiental.
Cuando empieza el frío, para muchas familias del sur la rutina es conocida: revisar cuánto pellet queda, calcular para cuántos días alcanza y salir a buscar antes de que el stock desaparezca. Este invierno, sin embargo, esa preocupación volvió a crecer.
Los problemas de disponibilidad registrados en algunas zonas del país abrieron una discusión que va más allá de encontrar sacos para terminar la temporada: ¿qué tan conveniente es depender de una sola fuente para calefaccionar una casa?
Para Manuel Eyzaguirre, gerente general de Kaltemp, el episodio deja una lección que muchas familias comienzan a mirar con mayor atención.
“Cuando dependes completamente de un solo combustible, cualquier problema de disponibilidad o una subida de precio te deja con pocas alternativas. Hoy existen otras tecnologías que permiten calefaccionar de manera eficiente y, en algunos casos, con un costo operativo menor”, plantea.
La electricidad suele ser una de las primeras opciones que aparecen cuando se busca reemplazar o complementar una estufa a pellet. Pero Eyzaguirre advierte que meter cualquier calefactor al enchufe tampoco es necesariamente la respuesta. “No todas las estufas eléctricas sirven para lo mismo. El error es comprar pensando solamente en el precio o en los watts. Hay que mirar el tamaño del espacio, cuánto tiempo se va a usar y qué tan bien aislada está la vivienda”, explica.
Para una habitación pequeña o una oficina, un convector puede ser suficiente. En espacios más grandes, en cambio, la elección cambia. Ahí entran tecnologías capaces de mantener una temperatura más estable y evitar que el equipo esté funcionando permanentemente al máximo. Una de las principales dudas de quienes evalúan pasar a sistemas eléctricos es, naturalmente, la cuenta de la luz. Según Eyzaguirre, comparar solo el precio de compra puede llevar a una mala decisión. “Hay equipos baratos que terminan siendo caros porque consumen más de lo necesario. Lo importante es entender cuánto tiempo vas a calefaccionar y elegir una tecnología que pueda regular su funcionamiento”, señala.
En ese escenario, los sistemas con tecnología inverter permiten ajustar su potencia según la temperatura del ambiente, en lugar de funcionar siempre de la misma forma. “Hay que empezar a mirar la casa como un sistema completo. Cómo está aislada, cuánta energía consume, qué fuentes tiene disponibles y qué tecnología tiene más sentido para esa vivienda”, afirma el experto.
Ahí aparecen las bombas de calor, una tecnología que ha comenzado a ganar terreno en viviendas que buscan reducir su consumo energético. En el caso de las bombas de calor sanitarias, estas aprovechan la energía térmica presente en el aire para calentar agua.
Según explica Eyzaguirre, por cada unidad de electricidad consumida pueden entregar hasta tres unidades de energía térmica, dependiendo de las condiciones y del sistema. Y la ecuación cambia aún más cuando la vivienda cuenta con paneles solares.
“Si una casa ya genera energía solar, muchas veces existen excedentes que no se están aprovechando. Una bomba de calor puede utilizar parte de esa energía para producir agua caliente o complementar otros consumos del hogar”, explica.
Según estimaciones de Kaltemp, una bomba de calor sanitaria puede generar ahorros relevantes frente a sistemas eléctricos convencionales o soluciones basadas en combustibles, dependiendo del uso, las condiciones de la vivienda y la configuración del sistema. Al combinarse con energía solar, ese ahorro puede aumentar considerablemente.
La escasez de pellet, entonces, podría estar acelerando una conversación que tarde o temprano iba a llegar. No se trata de que todas las familias tengan que cambiar mañana su sistema de calefacción. Tampoco de declarar al pellet como una mala alternativa. Se trata de algo más simple: no todas las casas tienen las mismas necesidades y depender de una sola fuente puede terminar siendo un problema cuando esa fuente escasea, sube de precio o simplemente deja de estar disponible.
“Hoy existen muchas más alternativas que hace algunos años. El desafío es elegir bien y no comprar por impulso. Una buena solución para una casa puede ser completamente ineficiente para otra”, explicó Eyzaguirre.






