El gaming dejó de ser una categoría de entretenimiento con el interés de un nicho para convertirse en un fuerte ecosistema de consumo. Según datos de Newzoo (empresa internacional de investigación de mercado), en Chile, el 56% de los adultos declara jugar videojuegos, donde el 36% asegura que lo hace todos los días, y cada día de juego, también se traduce en una nueva instancia de comer algo rico para los usuarios.
Algunos de los rituales que ya acompañan los momentos de los jugadores chilenos son los pedidos de hamburguesas, producto cuya demanda creció más de un 20% durante el último año. Por otra parte, entre el 60% y el 70% de los combos que se solicitan, incluyen papas fritas. A estas tendencias se suman las pizzas, en sus formatos “familiares” y “grandes”, siendo las que dominan la categoría a la hora de prender la consola.
Pero, ¿cuál es otra particularidad interesante de esta tendencia? también según información de Newzoo, el 77% de los usuarios que juega videojuegos lo hacen desde su celular, o sea, el dispositivo predilecto para resolver una compra o pedir algo para comer por delivery.
“A estas alturas, el gaming ya está moldeando hábitos de compra, horarios y categorías de consumo completas. Desde Rappi podemos ver cómo esa tendencia sale de la pantalla y se integra a la vida de miles de personas”, comentó Nicolás Mpodozis, Head de Retail en Rappi Chile.
El crecimiento del gaming ha hecho que jugar sea mucho más que encender una consola. Para millones de personas también significa reunirse con amigos, competir, descubrir historias, seguir creadores, compartir intereses y formar parte de comunidades que existen tanto dentro como fuera del juego. Porque quizá la mejor manera de entender cuánto ha crecido la cultura gamer y su impacto no está únicamente en contar cuántas personas juegan, sino en observar todo lo que empieza a suceder cuando alguien prende la consola.






