En un entorno caracterizado por la disrupción y volatilidad constante, las cadenas de suministro se encuentran ajustando sus prioridades. En este contexto, la tecnología y la innovación, en particular la Inteligencia Artificial (IA) y la robótica, han penetrado hasta los más altos niveles directivos de las empresas, los cuales están cada vez más presionados para demostrar precisión operativa, máxima productividad y una eficiencia sostenible.
Un estudio que aborda esto es «Reconfigurando el Futuro» de MHI y Deloitte, donde un 56% de los líderes de la cadena de suministro están incrementando sus inversiones en tecnología e innovación, y el 52% planea invertir más de un millón de dólares. Esto incluye soluciones de IA y robótica para mejorar la resiliencia, la visibilidad y la transparencia de la cadena de suministro, así como soluciones para la actual escasez de mano de obra y talento.
«Frente a un clima de negocios que incluye tensiones geopolíticas y disrupciones climáticas, los líderes empresariales se encuentran en la obligación de optimizar cada aspecto de la operación. Así, el foco está puesto en tecnologías avanzadas como la IA, la robótica, el machine learning y el análisis en tiempo real para mejorar la eficiencia, la toma de decisiones y contrarrestar la falta de personal calificado en funciones clave», enfatiza Ignacio Orellana Soto-Aguilar, CEO de Sistemo.
De acuerdo al estudio, las prioridades estratégicas incluyen el fortalecimiento de la gestión de riesgos, el aumento de la transparencia, la habilitación de un cumplimiento rápido y la integración de la sostenibilidad en toda la cadena.
«La resiliencia se ha convertido en un eje crítico y un catalizador para la cultura de las organizaciones modernas. Esto se traduce en una capacidad robusta de adaptación y una respuesta ágil a las perturbaciones externas. En este escenario, la mezcla para el éxito combina herramientas de vanguardia y talento humano especializado capaz de gestionar y optimizarlas», recalca Orellana Soto-Aguilar.
En ese sentido, el desempeño durante la próxima década estará derminado por la capacidad y el pulso de los líderes para implementar una gestión del cambio capaz de permear toda la organización, asegurando que se extraiga el máximo provecho de las capacidades de la IA y la automatización.
«Hoy observamos a una gran cantidad de organizaciones que invierten sumas significativas en nuevas tecnologías, pero una menor proporción logra realizar una evaluación operativa rigurosa, establece una coordinación estratégica de las decisiones y una ejecución escalable, duradera y sostenible que involucre sincronizadamente a personas, procesos y sistemas. Esto es un dolor recurrente en mercados como el chileno y latinoamericano», sentencia el ejecutivo.
En esta nueva era de la cadena de suministro, el rendimiento ya no se define por la cantidad invertida en tecnología, sino que cada vez más por la eficacia y la velocidad con la que las organizaciones escalan e integran estas tecnologías disruptivas con sus capacidades operativas y humanas existentes. La clave del éxito radica en la adopción estratégica, no solo en la inversión inicial.






