Las estafas digitales siguen evolucionando y adoptando nuevas formas para engañar a las personas. Un ejemplo reciente es el caso que afectó al periodista José Antonio Neme, quien perdió más de $1,2 millones tras recibir un mensaje de texto o SMS fraudulento que simulaba un cobro pendiente del TAG, estafa que impulsó a tres diputados a presentar un proyecto para parar este tipo de prácticas y al que bautizaron como “Ley Neme”.
Este fraude, conocido como smishing, nace de la unión de los términos SMS y phishing y consiste en el envío de mensajes de texto que suplantan la identidad de instituciones como bancos, autopistas, servicios de entrega o entidades públicas, con el objetivo de que las víctimas hagan clic en enlaces maliciosos e ingresen sus datos personales o financieros.
Este fenómeno no es aislado: de acuerdo con el Panorama de Amenazas de Kaspersky, en Chile se registraron 37,7 millones de detecciones de phishing en un periodo de 12 meses, con un promedio de más de 103 mil intentos diarios. Estas cifras reflejan una tendencia sostenida al alza en este tipo de fraudes.
Según los especialistas, este crecimiento ha estado impulsado, en parte, por el uso de Inteligencia Artificial, que permite automatizar y sofisticar los ataques. A través de herramientas como la automatización robótica de procesos (RPA), los ciberdelincuentes pueden enviar mensajes fraudulentos de forma masiva y personalizada en pocos minutos, aumentando su alcance y efectividad.
Además, de acuerdo con el estudio de Lenguaje Digital de Kaspersky, aunque existe mayor conciencia sobre seguridad digital, aún persisten brechas importantes pues 21% de los latinoamericanos reconoce no saber identificar un mensaje falso y un 11% reconoce que no sabría cómo verificar si un sitio es fraudulento, incluso si sospecha de su legitimidad.
El phishing o robo de identidad se mantiene como una de las ciberestafas más frecuentes, ya que permite a los delincuentes obtener datos personales y credenciales de acceso para ingresar a cuentas bancarias, tarjetas de crédito y otros servicios sensibles, generando fraudes económicos y pérdidas significativas. A través de correos electrónicos que simulan provenir de entidades oficiales o empresas conocidas, los atacantes inducen a los usuarios a hacer clic en enlaces o descargar archivos maliciosos, abriendo la puerta a accesos no autorizados y al compromiso de información personal.
“Como los mensajes fraudulentos pueden replicar el lenguaje, diseño y contexto de instituciones reales, terminan volviéndose más creíbles para los usuarios, por eso es clave no actuar impulsivamente frente a mensajes que generen urgencia y siempre verificar la información por canales oficiales”, explica Leandro Cuozzo, investigador senior de seguridad en el Equipo Global de Investigación y Análisis para América Kaspersky. “Los ciberdelincuentes saben que la urgencia nos hace bajar la guardia. Ante cualquier mensaje que exija pagar, entregar información o actuar inmediatamente, es importante detenerse y analizar la solicitud antes de realizar cualquier acción”
Para evitar ser víctima de este tipo de estafas, los expertos de Kaspersky ofrecen esta sencilla guía de 4 pasos:
- Desconfiar de mensajes que ofrezcan ventajas exageradas, grandes descuentos u ofertas “gratis”. Estas son las promesas más comunes en estafas en línea.
- Verificar siempre la información que recibes vía SMS, correo electrónico o WhatsApp en el sitio oficial de la empresa que te envía el mensaje, especialmente si se trata de una notificación en la que se solicita que ingreses datos personales o bancarios.
- Evita compartir información sensible en páginas sin validación: especialmente datos bancarios, contraseñas o documentos personales.
- Utiliza una solución de seguridad actualizada en todos los dispositivos: herramientas como Kaspersky Premium detectan y bloquean sitios web fraudulentos, intentos de phishing y otras amenazas online antes de que el usuario interactúe con ellas.
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