Muy, muy interesante cambio de política de Google en lo referido a la privacidad. Y es que recordemos que, no hace tanto, fue necesario el desarrollo del derecho al olvido, como norma legal para que el buscador tuviera que eliminar resultados con información personal. Es cierto que, en el otro extremo, nos encontramos con el interés de muchos no ya de aparecer en los resultados de búsqueda, sino de hacerlo, además, en las mejores posiciones.

Sea como fuere, una de las grandes reclamaciones por parte de los usuarios a Google es tener un mayor control sobre sus datos. Y en este punto, lo cierto es que en realidad el buscador solo intermedia, al indexar contenido que, en el 100% de los casos, ha sido publicado por terceras partes. Es cierto que Google le da más visibilidad, claro, pero no debemos olvidar que el origen de los datos es quien tiene el control final sobre la presencia de dichos datos en Internet.

Así, debemos entender que, aunque Google le de mayor visibilidad a la información (lo que es, en realidad, la propia razón de ser de un indexador y buscador), esa es solo una parte de la explicación de la razón por la que la Ley del derecho al olvido, así como normas similares que se puedan gestar en otras geografías, apunten a Google y no al origen de los datos. La otra parte, y que tiene al menos el mismo peso que la anterior, es que resulta mucho más sencillo dirigirse a Google, que a los responsables que se encuentran detrás de muchas webs, que además cumplen distintos marcos jurídicos en función de su país de origen.

Dicho de otra manera, si mañana buscas tu nombre en Google y encuentras una página con datos tuyos que no quieres que sean públicos, pero no es posible (o es muy complejo) averiguar quiénes son sus responsables, más aún solicitarles la retirada de dicha información, y potencialmente imposible hacer esa solicitud pero por vía judicial, en tal caso el principal (por no decir único) recurso a tu alcance es pedirle a Google que deje de indexarlo y, por lo tanto, de mostrarlo en los resultados de búsqueda.

En Europa esto ya es posible, como indicaba antes, por la Ley del derecho al olvido, aprobada en 2014, y con normas parecidas en otras regiones, si bien en algunos casos se cuestionan sus efectos negativos, si bien es necesario solicitarlo a la compañía rellenando un formulario en que se acredita nuestra identidad y se justifica la razón para el borrado. Sin embargo, según podemos leer en Engadget, esto está cerca de cambiar, ya que Google va a mejorar la visibilidad que tienen los usuarios sobre la presencia de información sobre ellos y, a continuación, a facilitar su borrado.