Corporativo

Más humanos que nunca: La capacitación laboral en la era de la Inteligencia Artificial

Con la automatización y el desarrollo de la inteligencia artificial, el mundo laboral se encuentra en constante transformación, impulsando la necesidad de actualización permanente de competencias como una herramienta para la adaptación profesional. 

La inteligencia artificial (IA) se ha instalado como una fuerza disruptiva en el ámbito laboral, generando distintas percepciones entre los trabajadores respecto de su estabilidad. Según la encuesta “People at work 2025”, un 50% de los trabajadores señala estar de acuerdo o totalmente de acuerdo en que la IA tendrá un impacto positivo en su trabajo, no obstante, el 27% de ellos también manifestó sentir temor porque la IA pueda reemplazarlos. 

Para la Directora del Departamento de Ingeniería Informática de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC), Claudia Martínez, algunas tareas serán reemplazadas por sistemas automatizados y otras sufrirán cambios. “En muchos perfiles de cargo se pasará de ejecutar tareas operativas a supervisar a las herramientas de IA que las realizan. Por un tema ético, los empleadores deberán capacitar en nuevas habilidades y reasignar o redirigir esfuerzos hacia nuevas funciones. Además, se recomienda que los trabajadores se formen en el uso de IA y en la verificación de la calidad de sus resultados, lo que se conoce como human in the loop”, indicó.

El concepto de human in the loop corresponde a un modelo de trabajo en inteligencia artificial y automatización en el que una persona supervisa y valida las acciones de un sistema. Esto ocurre, por ejemplo, en el uso de chatbots, donde la IA procesa o sugiere información, pero la decisión final recae en un ser humano, en este caso, mediante el prompt. 

En este sentido, la académica destacó la importancia de la capacitación, señalando que el mercado laboral está otorgando cada vez mayor relevancia a las habilidades blandas, la innovación, el pensamiento crítico, la resolución de problemas complejos y el liderazgo. “En general, se valorarán aquellas competencias donde se requiere tanto el conocimiento técnico como la intuición y el sentido común, lo que marca la diferencia frente a lo que puede hacer un agente inteligente”, afirmó. 

El Director de Formación Continua y Servicios de la UCSC, Ricardo Pezo, señaló que hoy las competencias laborales van más allá del manejo de herramientas digitales. «Los trabajadores deben adquirir competencias específicas para interactuar con sistemas inteligentes, verificar la calidad de sus resultados y comprender sus limitaciones. En este nuevo escenario cobran especial relevancia tanto las habilidades técnicas vinculadas al uso de IA como las habilidades blandas, entre ellas el análisis crítico, la adaptabilidad y la comunicación efectiva entre los equipos de trabajo», explicó. 

En esa línea, Pezo destacó que la formación debe responder a las necesidades de distintos sectores y perfiles profesionales. “Hoy su aplicación ya alcanza ámbitos como las tareas administrativas, los procesos formativos, la gestión del conocimiento y los procesos productivos, por lo que es fundamental ofrecer oportunidades de capacitación que permitan a las personas incorporar estas herramientas de manera crítica, ética y efectiva. La formación continua es la mejor vía para que la inteligencia artificial se transforme en una oportunidad de crecimiento para los trabajadores, las organizaciones y la sociedad», afirmó. 

La reflexión sobre el impacto de la inteligencia artificial también ha trascendido el ámbito tecnológico. En la Carta Encíclica Magnifica Humanitas, el Santo Padre, León XIV, aborda la necesidad de resguardar la dignidad de la persona en tiempos de inteligencia artificial y advierte sobre el error de equiparar esta «inteligencia» con la humana. Si bien reconoce que estos sistemas pueden imitar determinadas funciones y superar ampliamente la capacidad de cálculo de las personas, sostiene que carecen de experiencia, conciencia y comprensión del significado del trabajo, dimensiones propias del ser humano. 

Desde la academia, el mundo laboral e incluso desde la reflexión ética, el mensaje converge en una misma idea: la inteligencia artificial no reemplaza el valor de las personas, sino que redefine la forma en que trabajan. En ese escenario, la formación continua se posiciona como una herramienta clave para desarrollar nuevas competencias, adaptarse a los cambios y aprovechar el potencial de esta tecnología sin perder de vista aquello que sigue siendo exclusivamente humano. 

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