Motor

El tipo de uso define la vida útil de una camioneta: JMC explica las claves para su mantención

Las camionetas son uno de los vehículos más versátiles del parque automotriz chileno. En un mismo día pueden moverse por la ciudad, cargar material en una obra y recorrer terrenos irregulares en faena. No es casualidad que sean uno de los segmentos más vendidos del país, con más de 36 mil unidades nuevas comercializadas en lo que va de 2026 según la Asociación Nacional Automotriz de Chile (ANAC).

Desde su experiencia de postventa, donde realiza cerca de 5.000 mantenciones al año, JMC, marca representada en Chile por Astara, identifica tres focos que concentran la mayoría de las atenciones: la saturación del filtro de partículas diésel (DPF), el desgaste de frenos y suspensión, y las fallas asociadas a embrague y transmisión. «Estos requerimientos reflejan un uso muy exigente y variado. En Chile las pick-ups combinan ciudad, trabajo, carga y faena, y son justamente las condiciones de operación las que definen el cuidado que necesita cada componente», señala Diego Ortiz, Jefe de Postventa de JMC Chile.

En este punto se encuentra, para el ejecutivo, la principal oportunidad. Una camioneta de faena enfrenta mayor carga, polvo y terrenos irregulares, por lo que rinde mejor con inspecciones más frecuentes. En uso urbano, el foco está en los trayectos cortos y en permitir que el DPF complete su ciclo de regeneración. «La mantención debe adecuarse  al tipo y a las condiciones reales de uso de la camioneta, para que el vehículo responda de manera consistente», agrega Ortiz.

Uno de los hallazgos más interesantes es que el kilometraje no lo dice todo, y eso juega a favor del conductor. Dos camionetas con recorridos similares pueden llegar en condiciones muy distintas según la carga, el terreno y los hábitos de conducción, factores que están en manos de quien las usa. Ese aprendizaje permitió orientar la postventa hacia una mantención cada vez más preventiva, con medidas simples: respetar los intervalos según la operación real, cuidar la regeneración del DPF con trayectos periódicos a velocidad constante y revisar frenos y suspensión antes de un periodo de faena intensiva.

El trabajo de los fabricantes dejó atrás varios prejuicios sobre la categoría. «Ya no son incómodas ni ruidosas. Los interiores, el aislamiento y la calibración de suspensión están al nivel de muchos SUV y sedán, o por sobre ellos. Tampoco son solo para trabajo pesado, porque el line-up está pensado para uso mixto entre ciudad, carretera y trabajo ocasional, con el equipamiento y la seguridad de un vehículo familiar», afirma Ortiz. En uso intensivo, con carga y remolque, el diésel sigue siendo además la alternativa más elegida por las personas.

El acompañamiento técnico completa la ecuación. JMC cuenta con más de 37 puntos de atención desde Arica a Punta Arenas, con disponibilidad de repuestos, servicio técnico especializado y asesoría para definir la pauta de cada vehículo. «Esa cobertura asegura soporte cercano sin importar dónde esté el cliente. Cuando entiende cómo se usa su camioneta, toma mejores decisiones y el vehículo se lo devuelve en años de servicio», concluye.

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