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Los desafíos de recorrer las reservas nacionales de Chile en un vehículo eléctrico

Tras superar la mitad de su recorrido por las reservas nacionales de Chile, la Electro Ruta Reservas Nacionales, comienza a consolidar importantes aprendizajes sobre cómo la electromovilidad está transformando la forma de explorar el país. A lo largo de miles de kilómetros por algunas de las zonas más remotas y biodiversas del territorio nacional, la experiencia ha demostrado que la seguridad es un elemento clave para enfrentar los desafíos propios de los caminos del sur y convivir de manera responsable con el entorno natural.

Actualmente, Benjamín Valenzuela, fotógrafo de naturaleza, explorador y creador de contenido, se encuentra recorriendo diversas áreas protegidas a bordo de un Volvo EX30 Cross Country 100% eléctrico. La Electro Ruta Reservas Nacionales busca demostrar cómo la electromovilidad, la innovación tecnológica y la seguridad pueden transformarse en herramientas concretas para promover una relación más responsable con los territorios y ecosistemas que forman parte del patrimonio natural de Chile e incentivar una forma de viajar más consciente y respetuosa con el entorno.

«El sur de Chile presenta desafíos muy diversos. Hemos enfrentado lluvias intensas, caminos de ripio en mal estado, barro, nieve y pendientes pronunciadas en sectores de montaña con poca maniobrabilidad. Uno de los escenarios más exigentes fueron los caminos 4×4 de la cordillera de Ñuble, con grandes rocas y condiciones complejas, donde el EX30 Cross Country respondió de muy buena manera», comenta Valenzuela.

A medida que aumenta la adopción de vehículos eléctricos, la conversación ya no se centra únicamente en la autonomía o la disponibilidad de infraestructura de carga. Hoy, la tecnología asociada a la seguridad también juega un rol fundamental para quienes buscan recorrer largas distancias con confianza, especialmente en territorios donde las condiciones climáticas y geográficas pueden cambiar de forma repentina.

En el caso del Volvo EX30 Cross Country, la experiencia se complementa con tecnologías diseñadas para apoyar la conducción en distintos escenarios. Entre ellas destacan el sistema Pilot Assist, la cámara 360°, el monitoreo de atención del conductor y diversos sistemas avanzados de asistencia a la conducción (ADAS), orientados a prevenir colisiones y entregar mayor control y confianza al volante.

«Uno de los principales aprendizajes ha sido la importancia de planificar cada etapa del viaje. Hoy existen cada vez más puntos de carga a lo largo del país, pero cuando se recorren zonas remotas es fundamental revisar previamente las distancias, las alternativas de carga disponibles y mantener cierta flexibilidad en la planificación. Con una buena preparación, viajar en un vehículo eléctrico por el sur de Chile es totalmente posible y muy gratificante», señala.

«Cuando recorremos áreas protegidas, nosotros somos los visitantes»

Más allá de los desafíos propios de la conducción, la ruta ha permitido observar de cerca la riqueza natural que albergan las reservas nacionales. Estos territorios cumplen un rol fundamental en la conservación de especies, ecosistemas y recursos hídricos, por lo que recorrerlos implica también asumir una responsabilidad con su protección.

«Cuando transitamos cerca de áreas protegidas reducimos considerablemente la velocidad y aumentamos el nivel de atención. Entendemos que estamos atravesando el hábitat de muchas especies y que nosotros somos los visitantes. Conducir de forma responsable no solo protege a quienes viajan en el vehículo, sino también a la fauna que habita estos ecosistemas», explica.

«Hemos tenido encuentros con pumas, huemules, ñandúes, entre otros animales. Cada uno de esos encuentros nos recuerda lo importante que es conducir a velocidades prudentes, especialmente al amanecer y al atardecer, cuando muchas especies están más activas. El principal aprendizaje es que en entornos naturales siempre hay que asumir que la fauna puede aparecer en cualquier momento», menciona.

Además de reducir emisiones locales, la electromovilidad aporta beneficios que muchas veces pasan desapercibidos. La disminución de la contaminación acústica permite una interacción menos invasiva con los ecosistemas y favorece una experiencia de viaje más integrada con la naturaleza.

«Al viajar en un vehículo 100% eléctrico logramos reducir nuestro impacto en la contaminación sonora, lo que incluso permite tener encuentros más cercanos con la fauna silvestre», afirma.

Más allá del recorrido, el proyecto también busca visibilizar el valor ambiental de las reservas nacionales y generar conciencia sobre la importancia de proteger estos espacios para las futuras generaciones.

«Viajar de forma sustentable no solo pasa por reducir emisiones, sino también por minimizar nuestro impacto, respetar la fauna, permanecer en los senderos habilitados y promover buenas prácticas. Hemos aprendido que aún existen muchos lugares por conocer y proteger, refugios para especies únicas, reservorios de agua, bosques milenarios y ecosistemas fundamentales para enfrentar la crisis climática. Me gustaría que más personas entendieran que conservar estos espacios no es solo una tarea de las instituciones, sino una responsabilidad compartida por todos», concluye Valenzuela.

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