En un entorno “Phygital”, donde se integran lo físico y lo digital, y en donde la digitalización redefine las operaciones corporativas, la seguridad privada dejó de ser un servicio de protección pasiva para convertirse en un pilar estratégico de continuidad de negocios. Este cambio responde a un escenario en el que la creciente digitalización amplía los riesgos y exige nuevas capacidades de prevención y respuesta.
En Chile, este proceso se ve reforzado con la entrada en vigor de la reciente Ley de Seguridad Privada, la cual eleva los estándares del sector y exige a las organizaciones mayores niveles de profesionalización, así como el uso de herramientas tecnológicas que garanticen la trazabilidad de sus operaciones. En paralelo, la digitalización y la mayor conectividad siguen avanzando en el ámbito empresarial: datos de Prosegur Research indican que el 60% de las compañías ha migrado sus operaciones a la nube en los últimos años.
Esta evolución en la digitalización empresarial también impacta en la seguridad corporativa, donde la disponibilidad de información en tiempo real comienza a consolidarse como un factor clave para la toma de decisiones. En este contexto, las organizaciones demandan soluciones que aporten mayor eficiencia y una visión integral sobre sus activos, tanto para optimizar recursos como para cumplir con un entorno regulatorio cada vez más exigente.
Este contexto ha impulsado la evolución de los modelos tradicionales de vigilancia hacia esquemas más dinámicos, basados en el monitoreo y análisis en tiempo real. La digitación de la operación permite garantizar la correcta ejecución de los protocolos y conectar los distintos elementos del ecosistema de seguridad: vigilantes, tecnología, datos, clientes y centros de control. En el mercado local, esta capacidad se materializa en plataformas como POPS desarrollado por esta compañía.
«La seguridad Phygital no es solo una evolución tecnológica, sino una respuesta a un entorno cada vez más exigente. En Chile, la nueva regulación está impulsando a las empresas a avanzar hacia modelos de vigilancia más trazables, medibles y basados en datos, donde cada operación puede ser auditada y optimizada en tiempo real», afirma Eduardo Miyares, director General de Prosegur Security para Argentina y Chile.
El diferencial de este modelo de seguridad Phygital -que en Prosegur se denomina “Seguridad Híbrida”- radica en la integración de la operación en terreno con los centros de control. Esta solución (POPS) conecta en tiempo real a vigilantes en campo con el Centro de Control de Operaciones de la compañía, llamado iSOC, transformando cada ronda e inspección en datos estructurados y auditables, lo que permite una gestión coordinada y simultánea a la vista en forma inmediata.
De esta manera, la seguridad deja de ser una respuesta ante el incidente para transformarse en una herramienta de prevención basada en evidencia, lo que reduce drásticamente los tiempos de reacción y mejora la resiliencia de las organizaciones.
Impacto en la resiliencia organizacional
La integración de ecosistemas digitales como POPS de Prosegur Security impacta en tres ejes críticos para las empresas modernas:
- Continuidad operativa: la supervisión constante de procesos críticos minimiza las interrupciones imprevistas en la cadena de producción o suministro. Esto es clave en sectores estratégicos como infraestructuras críticas, energía o logística, donde un fallo físico compromete inmediatamente la disponibilidad digital.
- Productividad y análisis: el acceso a dashboards permite optimizar recursos. A través del Big Data y modelos personalizados de Business Intelligence, la seguridad se alinea con los objetivos estratégicos de cada cliente.
- Transparencia reputacional: en sectores regulados o de alta exposición bajo la nueva normativa de seguridad privada, contar con un sistema auditable refuerza la confianza de los clientes y socios estratégicos, demostrando un control total sobre la operación.
Con la meta de crecer 16% en 2026 en este segmento, Prosegur Security apuesta por la mitigación de las llamadas «amenazas híbridas», incidentes que combinan fallas físicas con riesgos reputacionales. Al combinar el talento humano de sus más de 4.000 profesionales con el análisis avanzado de datos, la compañía permite que las empresas se enfoquen en su core business, apoyadas por un sistema que convierte la protección en un activo estratégico de crecimiento.






